La alcaldesa mayor de Bogotá es bastante eficiente en el Twitter y poco eficaz en la administración de la ciudad. Al decir de la célebre Chimoltrufia, personaje inmortalizado en la serie de Chespirito, doña Claudia Nayibe “así como dice una cosa, dice otra”. 

El manejo que le ha dado a la crisis del coronavirus, ha sido errático. Además de la evidente falta de un plan concreto de trabajo, sus posiciones son abundantes en contradicciones. Primero fustigó al gobierno por no permitir que aterrizaran vuelos con personas que quisieran regresar al país cuando estalló la pandemia; semanas después, amenazó con que habría que pasar sobre su “cuerpo muerto” antes de reabrir El Dorado

Polémica tras polémica. A las salidas en falso de la señora alcaldesa, se sumó la abusiva violación de las reglas de la cuarentena por parte de su esposa, la senadora Angélica Lozano quien fue descubierta a su lado mientras hacían compras en un supermercado del norte de la capital. Lozano, al principio trató de justificarse pero ante la contundencia de las evidencias, se vio forzada a reconocer parcialmente su falta y, como si se tratara de una puesta en escena, se dirigió a una estación de policía con el fin de que le impusieran el respectivo comparendo, creyó equivocadamente que con esa acción el problema quedaría solucionado. La fiscalía general de la nación, anunció la respectiva investigación contra la alcaldesa y serán las pruebas las que determinen si la versión de la Lozano, en el sentido de que ella simplemente fue a ayudar a cargar unos paquetes, se ajusta o no a la realidad. 

Apelando a su estilo amenazante y a su tono camorrero, Claudia Nayibe sistemáticamente ha amedrentado al presidente de la República, intentando ponerle al gobierno las reglas sobre la cuarentena, con lo que está desconociendo abierta y abusivamente la autoridad del primer mandatario de los colombianos. 

Sin fundamento ninguno, ha dicho que el confinamiento deberá extenderse hasta el día en que los científicos encuentren la vacuna del virus que ha paralizado al planeta entero. Aquello significaría que los colombianos deberán encerrarse por lo menos un año o un año y medio más, lo cual es un verdadero dislate que obliga a dudar del equilibrio conceptual y emocional de la alcaldesa de la capital colombiana. 

Con fundamento en estudios epidemiológicos, el gobierno nacional tomó la decisión de prolongar la cuarentena hasta el próximo 25 de mayo. El objetivo, nuevamente, es el de ganarle tiempo a la expansión del virus y poder avanzar en la ampliación de la capacidad de atención médica en todos los rincones del país. 

La determinación gubernamental coincidió con la expedición de una insólita circular emitida por la secretaría general de la alcaldía, en la que se les informa a todos los funcionarios de la administración capitalina  que “resulta necesario reestablecer el desempeño presencial de las funciones y obligaciones de los organismos públicos distritales”.

Y para que no queden dudas respecto de la orden de la alcaldesa López, la circular indica que “por lo tanto, todas las entidades distritales deben retornar al cumplimiento de las funciones y obligaciones de manera presencial a partir del próximo lunes 11 de mayo de 2020”.

La reacción ciudadana no se hizo esperar. La alcaldesa que en los medios y en las redes insulta al gobierno permanentemente mientras exige la prolongación de la cuarentena, privadamente ordena -a través de su secretaria general- que todos los funcionarios violen la cuarentena -que va hasta el 25 de mayo- y retornen a sus puestos de trabajo, poniendo en grave riesgo su vida. 

Como buena demagoga, la señora López no aguantó la ira ciudadana y se inventó, como siempre, una excusa que es inverosímil. Puso a rodar la tesis de que el gobierno nacional la había forzado a emitir esa circular. Una mentira absoluta que duró pocas horas, hasta que tuvo que emitir una nueva orden en la que se lee que “por instrucciones de la Alcaldesa Mayor se precisa que el alcance de la circular 043 en ningún caso implica el retorno inmediato, a partir del 11 de mayo, de todos los funcionarios del Distrito…”.

Esa es la gobernante que eligió la mayoría del electorado bogotano. Una mujer contradictoria, incoherente, totalmente irreflexiva y con evidentes desequilibrios e incapacidad de controlar sus emociones. 

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 8 de 2020