Se presenta un gran dilema en la vida que corre durante el siglo XXI. La Navidad cristiana que se supone es un tiempo para la preparación y nacimiento del niño Dios se encuentra en medio de un ataque en estos últimos tiempos de parte del barbudo Santa Claus. Lo que algunos analistas denominan la Navidad cristiana Vs. la Navidad de Santa Claus.

Ni hablar de los trancones que se viven en Bogotá por estas épocas, del insoportable tráfico, del caos y el desorden en que se convirtió para asistir a una novena. Todas las novenas comienzan tarde. Nadie reza, lo que importa es tomarse unos tragos, comer, compartir algún momento con conocidos, amigos.

En medio de una novena sin sentido, me quedé en silencio para reflexionar sobre el entorno en el cual me encontraba.

Es triste ver como el colombiano prefirió complacer su hedonismo material para satisfacer su egolatría interna en vez de encontrarse con su corazón, con su verdad espiritual. De tal manera que se vive en una falsedad donde la flaqueza del espíritu contrasta con el engorde material de nuestra sociedad.

Es triste ver que en medio de nuestra pobreza espiritual,  los centros comerciales viven llenos.

Es triste ver que mientras un presidente ególatra viaja por Europa con una comitiva tan numerosa, como todas las comitivas de los gobernantes socialistas que se respeten; AUV viaja por cuenta propia, de su bolsillo, a Roma para cantarle la tabla al Papa Francisco quien por momentos pareciera que estuviera en la defensa de los regímenes comunistas que nos gobiernan en Suramérica teniendo en cuenta su silencio cómplice contra el régimen de Maduro.

Es triste ver como un Maduro, cada vez está más gordo, subyuga al pueblo venezolano bajo el silencio cómplice del Papa Francisco. Ese pueblo que dice defender el Papa Francisco, vive bajo la sombra de una tiranía infame con la indolencia y el despotismo de JMS, su canciller salomónica Holguín y de todo el régimen del Foro de Sao Pablo.

Es triste ver cómo los bogotanos corren y corren para comprar regalos mientras que el tirano del Maduro, cada vez más parecido a Stalin, vuelve a cerrar la frontera colombo venezolana con la complacencia de la canciller salomónica Holguín y la indolencia de JMS junto con todo su régimen que está llevando a Colombia hacia la dictadura del Socialismo del Siglo XXI.

Es triste ver cómo la cancillería colombiana vuelve a jugarle sucio a Andrés Felipe Arias solicitando su extradición a Colombia.

Para mí, el 2016 será recordado como un año triste.

Fue un año muy triste porque vimos la verdadera careta de JMS en todas sus dimensiones, incluida la dimensión desconocida, con el fin de imponernos su proceso de paz con las Farc.

Fue un año triste porque el país tuvo su peor año económico en mucho tiempo. Todos los indicadores económicos de coyuntura se encuentran en rojo.

Fue un año triste porque todos los poderes: ejecutivo, legislativo, judicial se encuentran de espaldas al país.

Fue un año triste porque la misma Iglesia Católica se encuentra descarriada de sus verdaderos postulados.

Fue un año triste porque todos los partidos políticos afines al régimen de JMS con rodilla en tierra como decía Chávez a su pueblo subyugado, ahora subyugado por el gordo Maduro Stalin.

Fue un año triste porque vimos cómo los medios de comunicación, la gran prensa consueta al régimen de JMS, pierde su credibilidad ante la opinión pública. Lo único que importa es fomentar la egolatría de un gobernante que acostumbró al colombiano a vivir en la mentira y no con su verdad.

Pareciera que desde que nos apareció el proceso 8.000 a los colombianos como que les quedó gustando vivir con la mentira y no con la verdad.

Los colombianos necesitan volver a vivir con la verdad. Necesitan recuperar su espíritu, su gallardía, su nobleza, su sencillez.

Propongo, desde estas líneas de opinión de un ciudadano de a pie, irreverente, que se niega a que Colombia caiga bajo el yugo de Socialismo del siglo XXI, la creación de un Frente Nacional por la verdad. Es nuestra única tabla de salvación.

De no ser así, los colombianos verán con sus propios ojos los nubarrones de la miseria humana que engendra el Socialismo del Siglo XXI. El pueblo venezolano que tanto defiende el papa Francisco sabe de lo que hablo.

Puntilla: El único rojo que me alegró durante el 2016 fue el glorioso Independiente Santafe. Vamos, vamos, vamos, Santafe, vaaaaaaaaaaaaamos Santafe…

@RaGomezMar