Curioso que quienes defienden rabiosamente la inhabilidad del Senador electo Antanas Mockus sean los mimos que lideran la ineficaz, impertinente y costosa consulta anticorrupción. La lucha contra la corrupción deberían iniciarla desde las mismas entrañas del Partido Verde aceptando el grave error de haber inscrito en la lista al senado a un candidato que viola flagrantemente el régimen de inhabilidades e incompatibilidades que rige para todos los ciudadanos que aspiran al congreso de la república y que tiene su origen constitucional. 

El caso del profesor Mockus nos debe de servir de referente y ejemplo para que nadie en Colombia pueda o deba estar por encima de la Ley. Las características particulares del profesor Mockus, sus diferenciales administraciones ejercidas en la Alcaldía de Bogotá, y su reconocido liderazgo en educación ciudadana no le otorga inmunidad jurídica para estar por encima del cumplimiento del ordenamiento jurídico colombiano. 

El proceso administrativo que adelanta el Consejo Nacional Electoral contra el senador electo Antanas Mockus es por mandato constitucional (artículo 108) y en aplicación a otro mandato constitucional (artículo 179) que dispone quienes no podrán ser congresistas. Los magistrados del tribunal electoral tienen suficiente material probatorio que demuestra la violación del numeral 3 del artículo 179 por parte del profesor Mockus, pero las presiones mediáticas y la intervención de la Procuraduría General de la Nación aplazaron la decisión del alto tribunal que deberá ajustarse en derecho y no para agradar al auditorio.

 Ahora que estamos a pocas semanas del inició de un nuevo gobierno y en cruzada nacional contra la corrupción los medios de comunicación, opinadores, líderes políticos y ciudadanía deberían enviar un mensaje y silenciar en este tema y en todos los que impliquen decisiones judiciales para no seguir ejerciendo presión contra las decisiones judiciales, disciplinarias, fiscales o administrativas. Sería un buen comienzo y un favor valioso para recomponer la Justicia. 

Distanciándonos del debate jurídico y legal, es bochornoso y vergonzoso que, en una democracia poderosa, vigorosa y validada por las mayorías en las pasadas elecciones sigan haciéndonos creer que en la sociedad colombiana existan intocables, personas que, por su condición económica, social, intelectual, académica, cultural o política, deben estar por encima de la ley. Nadie, absolutamente nadie por encima de la Ley debe ser la premisa de todos.   

La sociedad colombiana y el Estado no puede seguir negociando ni jugando con la institucionalidad. Desde la aplicación del indulto al movimiento guerrillero M -19 el Estado ha venido debilitando el imperio de la Ley a través de actos legislativos, leyes y decretos para beneficiar a quienes delinquen y violan el Estado de Derecho. El traumático proceso de paz adelantado en La Habana, los resultados del plebiscito y la elección del Presidente Iván Duque, es un mensaje claro y contundente de los ciudadanos contra los beneficios, manipulaciones y maniqueísmos realizados y ejecutados desde los diferentes poderes del Estado.  

El profesor Antanas Mockus tan acucioso en enviar mensajes metafísicos en momentos de confusión social y política misteriosamente guarda silencio frente a su caso. Debería el profesor Mockus en un acto de respeto y ética pública, la misma que él exige, pronunciarse y permitir que todos conozcamos su posición frente a este lamentable escándalo, porque a hoy solo se ha comportado como un experimentado y curtido político. 

Profesor Mockus le llegó la hora de demostrar la sobrevalorada decencia política que le atribuyen. 

@LaureanoTirado

Publicado: julio 2 de 2018