A finales de este mes, o en los primeros días de febrero, el presidente de la República anunciará los cambios en su Gabinete. A esta hora, no se sabe a ciencia cierta cuán profundo será el mentado remesón, pero sí se da por descontado que habrá cambio, por ejemplo, en el ministerio del Interior a donde se especula, llegará la actual ministra de Trabajo, Alicia Arango. 

De concretarse lo de la doctora Arango, el Centro Democrático quedará en una posición inmejorable, con los dos ministerios más poderosos: Interior y Defensa. 

A mediados de marzo, se retoman las sesiones ordinarias del Congreso y es urgente que el gobierno llegue renovado, con un nuevo y ampliado equipo que garantice una mejor gobernabilidad, que la que hasta ahora se ha visto.

El presidente Duque cuenta con el apoyo irrestricto de personas de altísimas calidades y gran competencia, como su jefe de Gabinete, María Paula Correa y la Consejera Política, Karen Abudinen quienes podrán ser mucho más eficaces en su tarea de gobierno una vez se formalicen los ajustes que se requieren en el Gabinete.

Hay ministros, como los Vivienda, Educación, Deportes y Comercio, que han hecho una gestión maravillosa y sería equivocado prescindir de ellos. En poco tiempo, esos cuatro funcionarios, sin tener experiencia política, han convertido sus respectivos despachos, en verdaderas canteras de las que brotan resultados positivos para nuestro país. 

Sea cual sea la decisión final de Duque, lo cierto es que empieza una etapa definitiva para el futuro de nuestra democracia. Aunque no ha trascurrido ni la mitad del periodo para el que fue electo el presidente, ya hay precandidaturas en marcha. La extrema izquierda tiene a Robledo, Petro y Navarro. Sergio Fajardo también anunció sus intenciones, mientras que en la derecha hay un ramillete cada vez más grande de aspirantes, unos viables, y otros que tienen menos probabilidad de éxito que el sempiterno candidato, Gabriel Goyeneche, célebre “presidenciable” de los años 50, 60 y 70 del siglo pasado.

De la evaluación final que el pueblo colombiano haga del gobierno de Iván Duque, depende en buena medida el rumbo que tome el país. La amenaza populista está latente, y esta se hace evidente con ocasión de las jornadas de violencia, irresponsablemente promovidas por Gustavo Petro. 

Bienvenidos los cambios que el presidente decida efectuar y las personas que entren al Gobierno deben estar preparadas para enfrentar con grandeza el desafío histórico que tienen ante si mismo. Aquellos que aspiren a un cargo ministerial con el único propósito de satisfacer su vanidad o para tener un logro más que incluirle a su hoja de vida, que mejor pasen de largo y dejen el camino despejado para la designación de quienes sí tienen la capacidad de entender la coyuntura nacional.

@IrreverentesCol

Publicado: enero 23 de 2020