Hace unos días un grupo de oficiales del Ejército, integrantes del curso ‘coronel Antonio Arredondo’, entre los que se encuentra el excomandante de las Fuerzas Militares, general Jorge Enrique Mora Rangel, emitieron un largo comunicado de prensa en el que, con toda la razón, se quejaban frente a la amenaza populista que se cierne sobre Colombia.

Los firmantes del comunicado, aciertan al decir que, con el cuento de la tal “protesta pacífica”, se está justificando el vandalismo: “…El propósito de la protesta no es la reivindicación social -que es necesaria-, sino culpar al gobierno de turno de todos los males ancestrales de la nación, desprestigiando y acusando a la fuerza pública, logrando de la manera más infame difundir e interpretar falsas informaciones ante la comunidad internacional para mostrar a Colombia como un país violador de los derechos humanos”.

Mas adelante, aseguran que “es deplorable pero la realidad así lo está demostrando, que los delitos cometidos por las huestes vandálicas y terroristas, están siendo elevadas a la categoría de normas constitucionales. Pero lo más grave; la indiferencia, el silencio cómplice y el beneplácito de la misma sociedad víctima de estos atropellos que permite y tolera tales actos de barbarie”.

Igualmente, se quejan por la ausencia de liderazgo político para enfrentar la situación que, efectivamente, tiene en jaque la continuidad democrática del país. “La grandeza y la sensatez de los líderes llamados a conjurar la crisis, brillan por su ausencia, se ocultan en las tinieblas de su egoísmo, eludiendo la responsabilidad que les compete, haciéndoles el juego a los conspiradores y dejando tras de si, la prueba de su complicidad, con su silencio”, se lee en el tercer punto del comunicado.

Valga decir que no hay una sola línea del documento que no se ajuste a la realidad. No se encuentra una sola exageración en el texto en cuestión.

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Pero lo que sí llama poderosamente la atención es que el mismo sea encabezado por alguien a quien le cabe buena parte de la responsabilidad de la crisis que hoy agobia a los colombianos, el general Mora Rangel quien, no está de más recordar, fue negociador y suscriptor del acuerdo espurio con la banda terrorista de las Farc.

Para entender las crisis, siempre es necesario identificar la génesis de las mismas. La polarización que hoy padece el país tiene como punto de inflexión, precisamente, el pacto de La Habana en el que Mora Rangel trabajó denodadamente, yéndose en contra de los intereses superiores de la nación.

El excomandante de las FF.MM. es corresponsable de lo que le sucede hoy al país y eso le resta autoridad a su queja. Nadie podrá creer que él no previó las consecuencias de lo que se estaba negociando con las Farc. No había que tener poderes de clarividencia para concluirlo. De hecho, más de la mitad de los colombianos que votaron por el NO en el plebiscito de 2016, sabían que dicho documento era el detonante de los debilitados cimientos de la democracia.

En consecuencia, el general Mora debería asumir el costo de su equivocación y sustraerse del debate. Ahora, si efectivamente quiere intervenir a través de quejas y reclamos, debería empezar por ofrecer excusas públicas ante la sociedad, pero sobre todo ante las Fuerzas Armadas que fueron, de lejos, las grandes perjudicadas en ese acuerdo perverso que él indignamente rubricó.

@IrreverentesCol

Publicado: julio 7 de 2021