Ante lo que consideró falta de respeto de los congresistas hacia el Presidente saliente del Senado de la República, el nuevo senador Antanas Mockus, con un acto que es considerado al tenor de los canones de urbanidad y civica, irrespetuoso, protestó y pidió respeto por la persona que en ese momento intervenía para cerrar el periodo legislativo del cuatrienio.  Mockus aplicó la máxima que “para la mordedura de perro, pelos del mismo perro.”

Es que se volvió costumbre en las corporaciones públicas no atender las intervenciones de sus miembros por parte de los colegas, y sólo interesar al interviniente, que lo hace para aprovechar  los instantes de transmisión hacia afuera del recinto a través de los medios y tecnologías de la comunicación.  Quien quiera escuchar la intervención de alguien que desde el atril de la corporación pública se dirija, lo logra mejor, si se sale del recinto y se posa ante uno de los monitores de audio y video  externos, ubicados en las salas de recibo o en el lobby de las cámaras como sucede en el Congreso Nacional.

Indudablemente, el trasero de Mockus no es una pieza anatómica que atraiga. Hubiese sido mejor que el Partido Verde para este propósito, comisionara a Angélica Lozano y de paso los colombianos haber tenido la oportunidad de poder conocer los gustos anatómicos de Claudia López. Pues de la Lozano conocemos todo, hasta su indelicada lengua, menos los privilegios que solamente comparte con su compañera de almohada.

Lo que en mi concepto, fuera de lo irrespetuoso y vulgar que resulta la bajada de calzones de Antanas Mockus, este hecho, sucedido el día de la instalación de las sesiones de un nuevo congreso, significa que habrá mucha pedagogía en caliente, de esa que atrae a la galería, a la par con todos los demás eventos que le esperan a sus miembros y que el país espera de sus integrantes, cuando el propio Fiscal General Néstor Humberto Martínez Neira está advirtiendo sobre la toxicidad de la mermelada y la necesidad de contar con unas instituciones transparente que atiendan el interés general y el bien común, y que se alejen diametralmente de la corrupción.

Antanas Mockus tiene una tarea. Puede vivir dignamente de la dieta que le dispensa el Fondo de Previsión del Congreso de la República y los ahorros de su fundación” legitimada” por el Estado. Por lo tanto será un referente para tener en cuenta, capaz de señalar los riesgos y eventos de corrupción y las practicas y costumbres que deben cambiarse en el poder legislativo de Colombia.

Esas “cagadas” de Mokcus no ensucian más la mala imagen institucional del Congreso Nacional. La hacen más visible y terminarán generando un ambiente de cautela y cuidado a la hora de cualquier actuación de los nuevos honorables congresistas. El nuevo régimen y esquema de partidos en el Congreso Nacional con bancada de gobierno, bancada de oposición y eventual bancada de independientes, comienza a mostrarnos el rumbo de la patria. Con un seudo parlamentarismo con bancadas definidas de oposición y gobierno, en el que el voto difícilmente se negociará individualmente de cada bancada, puede comenzar a verse la transparencia. Eso sí, con un Presidente como Iván Duque que se comprometió no a firmar sobre mármol, sino a suscribir todos sus actos tendientes a fortalecer la lucha contra la corrupción.

@AlirioMoreno

Publicado: julio 24 de 2018