Mockus, que ha recibido $6 mil millones en contratos durante este gobierno, perdona a Santos por ilegalidades en la campaña.

En la campaña de 2010, Antanas Mockus se presentó ante el país como el apóstol de la pulcritud en el ejercicio de la política, proponiendo un plan de gobierno que enarbolaba la lucha contra la corrupción. En todos los puntos cardinales resonó su célebre frase de que los recursos públicos son sagrados.

Prometió que su primer acto como presidente de la República consistiría en dirigirse hacia la bóveda del Banco de la República con el fin de impregnarla con agua bendita. Aquel símbolo de pulcritud signaría su gobierno.

La campaña de Antanas Mockus despertó fervor en vastos sectores de la sociedad, sobre todo en los escépticos y los jóvenes, aquellos que integran ese segmento al que los sociólogos han llamado como los millennials.

Las encuestas empezaron a reflejar el crecimiento de un Mockus carismático que se enfrentaba a un Santos incoloro, con ostensibles dificultades para comunicarse por cuenta de la tartamudez.

A finales de abril de 2010 –un mes antes de la primera vuelta-, el país se sorprendió con la revelación de una encuesta realizada por la firma Ipsos que concluyó que Mockus tenía el 38% de intención de voto, contra el 29% de Santos.

El entonces candidato de la denominada alianza verde reflejaba un crecimiento de 18 puntos porcentuales en menos de 15 días, mientras que Santos –de lejos uno de los peores candidatos que ha tenido Colombia en las últimas décadas- observó una brutal descolgada.

El cuestionado Roberto Prieto confesó recientemente que el marchitamiento de la campaña de Santos obligó a que él se involucrara de lleno en la misma. Aseguró en una entrevista radial que los resultados de las encuestas preocupaban sobremanera a los jefes del santismo.

Dice Prieto que Santos lo llamó para que pusiera a “marchar la máquina”. Y él cumplió el mandato, recurriendo a la plata de la corrupción. Por eso, pidió que Odebrecht pagara la astronómica suma de $400 mil dólares para cubrir la elaboración de 2 millones de afiches.

Claramente, Prieto y sus secuaces en el comité financiero de la campaña de Santos pusieron en marcha una verdadera operación de corrupción de alto nivel para revertir la intención de voto e imponer  a las malas y con trampas a Santos en la presidencia.

Mockus que hizo campaña reivindicando la transparencia y la pulcritud en el manejo del erario, ha demostrado que lo suyo era simple y llanamente un discurso mentiroso.

No pudo resistirse a la tentación de la mermelada del santismo.

Ese Mockus que prometía austeridad en el gasto y transparencia en la contratación se ha convertido, a través de su fundación Corpovisionarios, en uno de los más grandes beneficiarios de los contratos asignados a dedo por distintas entidades oficiales.

A lo largo de este gobierno, Corpovisionarios ha celebrado contratos con Ecopetrol, el DANE, Planeación Nacional, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la presidencia de la República, el Banco de la República, el ministerio de Tecnologías para la Información y el Departamento Administrativo para la Prosperidad Social, entre otras entidades.

En los últimos 4 años, Mockus, a nombre de Corpovisionarios, se ha quedado con más de $6 mil millones de pesos en contratos otorgados de manera directa.

Al decir popular, es de bien nacidos ser agradecidos. Y Mockus tiene muchos motivos para estarlo con Santos. Son muy pocos los colombianos que pueden decir que en 4 años se han ganado $6 mil millones de pesos en contratos – en promedio, $125 millones al mes-.

Aquello explica la generosidad del “profesor” Antanas Mockus ahora que ha explotado el escándalo de la financiación de la campaña de Juan Manuel Santos en 2010, certamen en el que él resultó derrotado.

En entrevista con La W, Mockus aseguró que “no creo haber perdido las elecciones por esos dos millones de afiches”. Y en tono conciliador, trató de excusar las ilegalidades cometidas por la campaña santista al decir que “el entusiasmo los llevó a obrar indebidamente…yo no voy a decir que me hicieron trampa”.

Cerró su intervención aseverando que “yo perdono. Halémosle a la paz y lo demás yo lo perdono”.

Lo cierto es que el destello de generosidad del doctor Mockus que se materializa en una pasada de página, viene acompañado con más de $6 mil millones de pesos en contratos que él ha recibido durante el gobierno de Santos.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 16 de 2017