El fantasma de la descertificación rondaba a Colombia, desde el mismo instante en que el presidente Duque asumió la presidencia. En los 8 años de gobierno del cocalero Juan Manuel Santos, nuestro país se llenó de cultivos ilícitos, gracias a los cuales, volvió a dispararse la producción de cocaína. 

No fue una tarea sencilla y ahí, corresponde hacerle una mención especial al canciller Carlos Holmes Trujillo, al embajador de Colombia en los Estados Unidos, Francisco Santos y a todo el equipo de diplomáticos que trabajaron a brazo partido para asegurar que nuestro país no fuera a ser receptor de sanciones por parte del gobierno estadounidense. 

En un memorando de una página y media, el presidente Donald Trump le informó al Secretario de Estado, Mike Pompeo, cuáles son los países que merecen continuar recibiendo apoyo norteamericano en la lucha contra las drogas ilícitas. 

Sobre Colombia, el presidente Trump reconoció que “el presidente Iván Duque ha progresado en revertir el record de cultivos de coca y la producción de cocaína de los niveles heredados por su predecesor. Ha liderado los esfuerzos para recomenzar el programa de fumigación aérea. Estos progresos necesitan continuar y expandirse, y mi administración trabajará con nuestros socios colombianos, para alcanzar nuestra meta de reducir a la mitad los cultivos de coca y la producción de cocaína para el año 2023”.

En ese mismo memorando, el presidente Trump se refirió a la tragedia venezolana, al decir que “nosotros también continuaremos coordinando con Colombia y otros socios similares en nuestro hemisferio para reestablecer la democracia en Venezuela. Con el fin de la dictadura de Maduro, Estados Unidos tendrá una mejor oportunidad de trabajar con Venezuela para detener el flujo de drogas provenientes de Suramérica”.

La decisión del presidente de los Estados Unidos, además de justa, se constituye en un merecido reconocimiento al compromiso del gobierno nacional en su lucha abierta y decidida contra las drogas.

Es sabido que Santos, durante su negociación con los narcoterroristas de las Farc, ordenó la suspensión total de la erradicación de cultivos ilícitos, razón por la que durante su gobierno, Colombia pasó de tener 40 mil a más de 200 mil hectáreas de coca. 

Conocido el concepto que la Casa Blanca tiene de Juan Manuel Santos, apenas comparable con Evo Morales, otro cocalero latinoamericano, solo queda esperar que los Estados Unidos tome decisiones concretas y directas contra ese expresidente que, tarde o temprano, tendrá que responder penalmente -ya sea en Colombia o en los Estados Unidos- por hacer facilitado que nuestro país se hubiera convertido en un verdadero narcoestado. 

Ahora, falta que la cuestionada corte constitucional, integrada por agentes del santismo, elimine las talanqueras para que pueda retomarse la fumigación aérea de las plantaciones de coca. Con esa autorización, no será del todo imposible cumplir la meta que Trump y Duque se han trazado: bajar a la mitad, en los próximos 5 años, el número de hectáreas cultivadas y en consecuencia reducir proporcionalmente las toneladas de cocaína fabricada en nuestro país. 

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 13 de 2019