Defender la vida de un ser humano en el vientre de la mujer no nos avergüenza señor ministro.

Me sorprendieron las declaraciones del Ministro de Salud, Alejandro Gaviria Uribe, contra la religión, la Iglesia, la Fe, y contra, Alejandro Ordoñez Maldonado. La sorpresa radica por quién emitió los improperios y agravios. Es normal en personas que en medio de su confusión mental pretendan hacerse célebres insultando las creencias (religiones) o blasfemando contra el Papa, sacerdotes o pastores de iglesias cristianas; pero cuando esa carga de odio viene de un hombre culto, respetado, y con buenos referentes en el ejercicio de la administración pública, merece atención y respuesta.

Cuando se revisa la entrevista del ministro Gaviria con el periodista Juan Roberto Vargas, director de “Noticias Caracol”, se puede concluir que el propósito fue la promoción del libro del Ministro, “Alguien tiene que llevar la contraria”, lo que obliga en materia comercial a llamar la atención o formar “tierrero” para obtener una buena venta del producto.

Por otra parte, en la provocadora entrevista el ministro Gaviria se contradice, es incoherente: señala fuertemente al exprocurador Alejandro Ordoñez, de haber liderado una “cruzada” y persecución judicial contra funcionarios que promovieron el cumplimiento de la sentencia C-355/2006 que exonera del delito de aborto en tres causales. Para el Ministro, las actuaciones contra el aborto ejercidas desde la Procuraduría cuando era regentada por Ordoñez Maldonado, fue un mecanismo de imposición de “visión del mundo” del exprocurador. Pero de inmediato el Ministro confiesa su “visión del mundo” al confesar su condición de “ateo irrespetuoso”, y afirma soberbiamente que ha utilizado el Ministerio para “combatir esa causa que yo combato no solo intelectualmente sino desde aquí, con  medidas de Política Pública”. Una visión del mundo, la atea, terminó combatiendo desde el Ministerio de Salud la otra visión del mundo, la religiosa, por considerarla atentatoria contra la diversidad y el derecho a pensar distinto: terminó haciendo lo que condena. ¡Señor ministro debe usted ser coherente!

El ministro Gaviria hace parte de esa asamblea de ateos, agnósticos, científicos y académicos que históricamente y ahora con mayor frecuencia y agresividad mediática pretenden trascender arremetiendo contra los creyentes y la Iglesia Católica en particular; estos ateos busca generar vergüenza desde su posición o superioridad intelectual en quiénes creemos en un Dios; al ministro Gaviria le incomoda, y de qué manera, que el exprocurador, la Iglesia y millones de cristianos defendamos en los escenarios públicos nuestras creencias religiosas y teológicas, en especial le irrita que seamos opositores radicales contra las políticas públicas que pretenden legalizar en su totalidad el aborto.

¡Defender la vida de un ser humano en el vientre de la mujer no nos avergüenza señor ministro! por el contrario, es una cruzada como usted bien la llamar en defensa de la vida, de los valores colectivos y personales, vulnerados en el oscuro y tormentoso camino del aborto. El aborto es y será siempre –desde nuestros principios-  un crimen, igual lo es en el escenario jurídico, y es y lo será una trasgresión consciente de los preceptos de Dios en el escenario teológico.

Usted y quiénes patrocinan e incentivan la interrupción voluntaria del embarazo, como técnicamente llaman al aborto, argumentan que es un derecho universal que tienen las mujeres a decidir sobre su cuerpo, pero a la vez, desconocen de manera espantosa el derecho que tiene un ser humano indefenso de preservar su vida en la etapa prenatal, no la negación de ella por parte de terceros.

Un hecho particular y que vale la pena señalar es que la entrevista tuvo lugar durante en el inicio de la Pascua, lo que constituye por un lado un insulto y por otro una provocación. En resumen: estamos en presencia de un ataque muy bien orquestado y sistemático contra el cristianismo y la fe en Colombia y el mundo. La Fe cristiana es un obstáculo para proyectos políticos, económicos y culturales que se pretenden imponer en estos tiempos y que ven en las creencias, en los valores religiosos un impedimento para su realización y expansión.

Ministro Gaviria, así como usted puede vivir sin Dios ni religión, a lo cual tiene derecho; nosotros y los millones de cristianos de Colombia también tenemos derecho a vivir con nuestro Dios y nuestra religión, es un tema de respeto.

¡Ah ministro, lo olvidaba! Mucha suerte con la venta de su libro.

@LaureanoTirado

Publicado: abril 24 de 2017