Es evidente que el senador santista y pro Farc, Roy Leonardo Barreras, cuestionado por su participación  decidida en graves casos de corrupción teme que el país termine conociendo los detalles del saqueo de entidades públicas, como la Escuela Superior de Administración Pública, ESAP. 

Barreras, que ha incrementado fabulosamente su patrimonio en los últimos años, tarde o temprano deberá aclarar la naturaleza de su inmensa fortuna que se ve reflejada en bienes inmuebles, carros, joyas, vehículos y obras de arte. ¿De dónde salió todo ese dinero? ¿Una lotería? 

El presidente Uribe, difamado por él, está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias. Barreras ha señalado que él -Uribe- incurrió en tráfico de influencias, al afirmar temerariamente que el expresidente participó en  el proceso de contratación de la firma especializada en comunicación digital. 

No la tiene fácil Barreras. El abogado de Uribe, Abelardo De La Espriella, en sus dos últimas columnas en LOS IRREVERENTES, ha mostrado con detalles las denuncias y las evidencias que pesan en contra del congresista vallecaucano, respecto de su papel en el robo a la ESAP. 

 La ley obliga a que todos los servidores del Estado hagan pública su declaración de renta. Barreras cumplió con el ordenamiento y en la página e la Función Pública puede accederse a esa información.

De acuerdo con la documentación suministrada por ese parlamentario, en el año 2018 él tenía un patrimonio bruto de un poco más de $5000 millones de pesos y reportó un ingreso por rentas de trabajo de $694 millones de pesos, muy por encima de lo que gana un Senador de la República. 

Para citar algunos ejemplos, en ese mismo año otros senadores como Iván Cepeda reportaron ingresos brutos por rentas de trabajo por $457 millones;  el senador y expresidente Uribe $456 millones; Armando Benedetti -también cuestionado por temas de corrupción- $417 millones; María del Rosario Guerra, $485 millones. 

¿Por qué Barreras registró alrededor de $250 millones más que sus colegas aquel año, si el salario de todos los parlamentarios es similar?

Acosado por los cuestionamientos, Barreras intenta bajarle presión al asunto proponiéndole al presidente Uribe que diriman sus diferencias ante un “juez de paz”. A través de una acobardada misiva, el parlamentario le planteó al exmandatario que “estoy convencido de que todo conflicto puede y debe resolverse por la vía del diálogo, ha sido esa mi vocación y mi consideración en todos los casos y también apelo a esa consideración en estas circunstancias”.

Es evidente que el acorralado Barreras quiere, al decir popular, echarle tierrita al asunto para no verse en la obligación de asumir las consecuencias por su participación en los mayores escándalos de corrupción. Los saqueos a entidades públicas no son asuntos que deban ventilarse ante los insulsos jueces de paz, sino ante las autoridades penales correspondientes para que sean ellas las que determinen qué fue lo que realmente sucedió e impongan las sanciones a que haya lugar. 

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 28 de 2020