Me aterra que oscuros intereses, cuyos representantes trabajan para la Casa de Nariño, se pasen por la faja la Democracia.

Los que ganamos en el plebiscito del 2 de octubre, estamos a punto de ser burlados flagrantemente, por el régimen narco-mamerto que nos gobierna con tanta arbitrariedad. Nuestro triunfo, no ha sido del todo aceptado por el Nobel y su combo de pro-comunistas disfrazados de pseudo-demócratas, incluyendo a alias Timochenko, quien viene a Bogotá a revisar ese asunto medular, para firmar ese bendito acuerdo a como dé lugar, incluso pasando por encima de la voluntad soberana del pueblo colombiano; o como ellos nos dicen: “de esos enemigos de la paz” que votamos NO.

Porque a las Farc y al propio gobierno Santos, nuestro voto, nuestra decisión legítima les vale huevo. De hecho, menos que eso… Cómo será de complicada la cosa que el gobierno del elefante, ese que ganó la segunda vuelta presidencial y se enredó con los capos del  Cartel de Cali en 1994, parece un niño de tetero comparado con lo que estamos viviendo…

Entre tanto -parodiando y con algo de sentido del humor-, “en el salón de la Justicia”, no son los superhéroes, sino algunos villanos, los que hoy son protagonistas: ya empezaron a hablar funcionarios de la Fiscalía Montealegre, quienes diseñaron el complot que infiltró y enlodó la campaña de Óscar Iván Zuluaga, en ese aciago junio de 2014. Abren la boca, con amplitud, porque Santos no les cumplió con nada de lo que les había ofrecido… Tremendo trabajo tiene Néstor Humberto Martínez Neira, Fiscal General, pues estos ciudadanos están amenazados: ¿Perdomo, Quintana y compañía tendrán que pagar escondederos de a peso? La razón para ellos es sencillita: “si usted “sapea”, puede meterse en graves problemas…” (Cualquier parecido con la mafia es pura coincidencia).

Es curioso, pues dicen los allegados al “mandatario de los colombianos”, que él no le cumple nada a nadie; bueno, sólo a los amigotes que tiene en Oslo: a ellos sí, que tranquilos y “que muchísima gracias, en nombre de las víctimas del conflicto…”

El asunto ahora no es si queremos la paz, ¡por Dios! No sigamos jugando a ser idiotas útiles del Club de Bilderberg, esa reunión de poderosos y políticos de todas las orillas, que lo único que quieren es plegar el planeta a sus pies, muy por encima de creencias religiosas, posturas ideológicas o realidades económicas.

En ese club están las casas reales de Europa, los presidentes y ex-presidentes de los países más ricos, los banqueros prominentes del mundo, los líderes religiosos, los grandes voceros de los medios de comunicación, etc. Un grupo selecto de esbirros del poder detrás del poder, entre los que se destacan dos alas, hoy enfrentadas: la de tinte izquierdista, con George Soros como representante insigne, por un lado; y la de un talante más conservador, en cabeza de los descendientes directos de los viejos sabios de Sión, redactores de unos protocolos, en cuyos contenidos, asertivos y directos, se prefiguraron las condiciones del mundo que hoy padecemos, cuando apenas nacía el siglo XX.

Me aterra que tan oscuros intereses, cuyos representantes en Colombia trabajan en y para la Casa de Nariño, se pasen por la faja la Democracia Colombiana, por más imperfecta que ella sea. (¿Alguien duda que terminarán haciendo “lo que les dé la gana”, si no protestamos, en estricto derecho, con la fuerza de nuestra soberana voluntad?)

Con todo respeto: ¿Cuál es el negociado que existe entre las FARC, Santos y el gran poder mundial? ¿Nadie va a mover un dedo para evitar la desgracia que hoy azota a Venezuela en nuestro país? ¿La paz que venden los académicos encopetados existe? ¿Por qué nunca se bajan de sus pedestales, para untarse de realidad y ver que estamos montados en una bomba de tiempo? ¿El pueblo unido jamás será vencido? Sí, cómo no… Ya voy, Toño… ¡Pilas, pues!

Me indigna que mi voto, ese simple testimonio cívico que simboliza lo que pienso y lo que creo, en el fondo, valga huevo. ¿A ustedes también les duele su voto?

@tamayocollins