Aburridor hablar de uno cuando he usado este espacio para denunciar tantas cosas en Santander y en el país; llevo escribiendo una columna semanal desde el 1 de mayo de 2016 cuando se creó el portal Los Irreverentes. La invitación de Ernesto Yamhure, el director, me tomó por sorpresa. Me tenía bloqueada para ese entonces de Twitter porque en mis épocas de mamerta, seguramente lo traté mal como traté mal a muchos uribistas para después tener que recibir la cachetada de la decencia.

Comparar y rectificar el rumbo. La ideología de la mamertada era odiar sin motivos. Para ellos todo era nefasto, poco a poco me alejaba más del concepto erróneo cuando escuchaba los planteamientos de Alberto Bernal que era casi que el único uribista que me caía bien, aparte de mis hermanos. Tímidamente marcaba como favoritos ciertos trinos y un día le dí retuit y se me vino la mamertada en pleno y fue quizás el día en el que asumí que las posturas de los Uribistas, no eran de extremas, eran lógicas, invitaban a un libre mercado, a una libre postura. Nunca me identifiqué con la izquierda; la derecha no mucho, hay cosas que me gustan de ambas, pero asumo la posición central y me vino como anillo al dedo la palabra Centro Democrático.

Admiro a Jorge Enrique Robledo de lejos, aunque su actitud no me gusta, respeto los planteamientos que realiza en muchas ocasiones desde el Senado, creo que Robledo es indispensable para mantener aquello de pesos y contra pesos dentro de un Estado Social de Derecho y aplaudo su decencia, aunque jamás votaría por él para un cargo como alcaldía, gobernación y mucho menos presidencia. Es bueno hablando como toda la izquierda, pero como toda la izquierda con poder, seguramente será nefasto como lo fue Petro quien también se le reconoce como buen senador, pero como alcalde, nos resultó ladrón, déspota y mediocre.

Hoy me postulo al senado por el CENTRO Democrático con el número 52 pero debo confesarles con absoluta sinceridad, que soy muy buena investigando la corrupción, que me indignan los robos al erario, que no puedo darle la mano a un ladrón de la salud de cuello blanco porque no lo veo como ladrón sino como asesino. Que hay límites que no cruzo y otros en los cuales me desbordo. Quizás soy una persona políticamente incorrecta, no sé decir mentiras, explico todo con detalle, no me gusta que me pregunten cosas donde las respuestas deben ser solo cerradas, detesto las injusticias y parezco gata bocarriba cuando las hacen conmigo, lo cual muchas veces no me deja bien parada ante la opinión y por ello, muchos manifiestan que soy “problemática”.

Si Problemática es no dejar que hablen cosas de uno falsas, es refutar, cuestionar, y hacer uso de la palabra y el argumento. Soy muy problemática pero extremadamente decente.

Quizás no soy buena ejerciendo relaciones interpersonales, pero uno al Senado creo que no va a ser amigos o vida social, uno al Senado debe ir a controlar, proponer, modificar y quizás eliminar leyes que estén mal. Yo ya tengo amigos que adoro y respeto y me respetan… ah, también me desbloquean de Twitter.

¡Con franqueza!

@LeszliKalli

Publicado: marzo 1 de 2018