Muchos de los promotores de la campaña del Sí en el plebiscito por la paz, tanto del Gobierno, como de la Unidad Nacional, las Farc y la Izquierda, no ahorraron esfuerzos para llamarnos a los defensores del No “mentirosos”. Incluso afirmaron que acudíamos al engaño y a la cizaña para lograr un resultado electoral.

En efecto, durante el tiempo de campaña, fueron constantes los insultos a los cuales nos vimos sometidos los millones de colombianos que sosteníamos la inconveniencia del acuerdo Santos-Farc, para el futuro del país. Desde enemigos de la paz, hasta ¡paramilitares y guerreristas!, fueron el tipo de acusaciones con las que tuvimos que lidiar al defender la integridad de la patria.

Ahora, un año después del claro pronunciamiento del pueblo en las urnas, vemos materializadas nuestras advertencias frente a ese mal llamado acuerdo de paz. Nada más, a modo de ejemplo, el pasado 12 de octubre los colombianos tuvimos que presenciar como el guerrillero de las Farc, Jesús Santrich, se paseaba impunemente por los pasillos del Congreso, al punto de lograr sabotear la audiencia pública que adelantaban mis compañeros Edward Rodríguez, Santiago Valencia y Álvaro Hernán Prada. Cabe anotar que dicha audiencia estaba dedicada a escuchar a las víctimas de la violencia, de cara a la configuración de las circunscripciones especiales de paz.

Y es que parece que a Santrich, responsable de múltiples atrocidades y delitos, no le basta con beneficiarse del ilegítimo acuerdo con Juan Manuel Santos. Fue así como después amenazó al Representante Edward Rodríguez, con instaurar acciones penales por haberlo supuestamente calumniado. ¡Qué nivel de cinismo y descaro!

Esto me hizo recordar múltiples escenarios de debate, donde los defensores del Sí sostuvieron que antes de cualquier eventual actividad política de los terroristas de las Farc, primero estos se tenían que someter al tribunal de paz para que respondieran por sus crímenes. ¡Mentira!

Además, muchos de la campaña del Sí se rasgaron las vestiduras afirmando que iba a existir una reparación integral a las víctimas, proveniente de los activos de las Farc. ¡Otra mentira!

Adicionalmente, hubo repetidas ocasiones en las que los promotores del acuerdo le dijeron al país que las Farc iban a ayudar al Gobierno a desmontar el negocio del narcotráfico. ¡Más mentiras!

Aunque esto no es todo. También les prometieron a los colombianos que no iba a existir impunidad alguna ante los responsables de delitos atroces y de lesa humanidad. ¡Una total mentira!

Es claro que el populismo político de estos guerrilleros no se ha visto limitado, y mucho menos han tenido que acudir a la justicia. Así mismo, es evidente que ni los traperos de las Farc van a reparar a las víctimas, ni la JEP va a garantizar un castigo frente a los crímenes de lesa humanidad y, mucho menos, las Farc van a colaborar en el desmonte de su multimillonario imperio del narcotráfico. ¡Cuán inocentes creen que somos para no darnos cuenta del verdadero estado del país, tras la negociación con el terrorismo!

Lo que nos ha demostrado el tiempo es que, contrario a lo sostenido por ellos en la campaña, quienes le mintieron al país fueron los promotores del Sí. Desafortunadamente, hoy los colombianos vemos cada vez más alejadas las esperanzas de justicia, al presenciar como los peores criminales que han martirizado al noble pueblo colombiano, posan de honorables ciudadanos en el Congreso. ¡Qué impunidad, señores, qué impunidad!

@Tatacabello

Publicado: octubre 20 de 2017