En una entrevista que recientemente le concedió el saliente Juan Manuel Santos a la periodista española Cayetana Álvarez, la cual fue publicada en el diario El Mundo, se confirmó una vez más que el presidente de Colombia es un mentiroso compulsivo e irremediable.

Santos tal vez creyó que dicho reportaje no trascendería, razón por la que dio rienda suelta a su mitomanía. Acostumbrado e mentirles a los periodistas colombianos que por temor y mermelada no lo confrontan, creyó que la reportera española iba a creer todas las mentiras que salieron de su boca.

Según Santos, “la mayoría de las víctimas han apoyado el proceso…”. Lo que no aclaró el presidente es que las víctimas que fueron tenidas en cuenta en La Habana, son personas que no sufrieron el martirio de las Farc. Entre las supuestas víctimas de esa estructura criminal está la cuestionada Piedad Córdoba. Lo cierto es que las verdaderas víctimas de esa organización terrorista, como las mujeres de la corporación Rosa Blanca, no tuvieron espacio ni han sido oídas por su gobierno.

Sin sonrojarse, Santos aseveró que “el nuestro es el primer proceso que se negocia bajo el paraguas del Estatuto [de Roma]”. Absolutamente falso. En el año 2005, conel amparo del gobierno de Finlandia, Indonesia suscribió un acuerdo de paz con los separatistas de la provincia de Aceh. Aquella era una guerrilla criminal que dejó a miles de víctimas. Bueno es recordarle a Santos que ese proceso de paz se hizo con el Estatuto de Roma en vigor.

Lo más irritante de la entrevista es que Santos aseguró que a los colombianos “no les choca” que él le hubiera regalado 10 curules a las Farc. Si hay un elemento del acuerdo que más irrita a la ciudadanía es, precisamente, que genocidas y narcotraficantes como Pablo Catatumbo, Iván Márquez, Carlos Antonio Lozada y Jesús Sántrich, tengan asiento en el Capitolio Nacional. Fue en contra de eso que más de 6 millones de colombianos votaron por el NO en el plebiscito de 2016.

Sobre dicho plebiscito, Santos continúa alegando que los colombianos fueron “engañados…Durante demasiado tiempo, alrededor del proceso de paz se han generado todo tipo de mitos y mentiras”.

La periodista, que no cayó en la trampa del presidente colombiano, le respondió preguntándole que si “¿Seis millones y medio de colombianos se dejaron engañar? ¿No tenían capacidad crítica propia?”. Santos, acorralado, se limitó a responderle que “yo no he dicho eso”, cuando lo acababa de decir.

El presidente es un farsante de talla mayor que se atrevió a aseverar en ese reportaje que después de su derrota en el plebiscito, “introdujimos el 95% [de las propuestas del NO] y logramos un mejor acuerdo”. Falso. Los colombianos votaron en contra de la JEP y la JEP se mantuvo. Los colombianos votaron en contra de las curules gratuitas y las curules se ratificaron. Los colombianos votaron en contra de la reforma rural contemplada en ese acuerdo y dicha reforma aún está vigente. Los cambios que Santos le hizo al acuerdo fueron puramente estéticos. Él, gracias al Nobel de Paz, se robó el resultado de esa votación; desconoció el veredicto democrático de forma abusiva e ilegal.

En el cierre de esa estupenda entrevista que retrató de cuerpo entero el talante mentiroso del gobernante de los colombianos, éste se refirió al blindaje de su acuerdo con los terroristas, aseverando que éstos no pueden modificarse por cuenta de una decisión de la corte constitucional: “Y la corte constitucional es parte integral de la democracia colombiana. Y hay que respetar sus decisiones. A mucha gente no le gusta la democracia. A mí, sí”.

Con mucha astucia, ante esa afirmación de Santos, la periodista cerró el reportaje recordándole que “los plebiscitos también forman parte de la democracia”.

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 23 de 2018