Por estos días hay un profundo debate en las filas del Centro Democrático sobre la modalidad de las listas que utilizará el partido para la contienda electoral del próximo año.  Si las listas son cerradas, como lo fueron en la elección de Congreso en 2014, la gente votará por el logo del partido y los candidatos serán elegidos en el orden que fueron ubicados desde un comienzo y conforme a la votación total que se obtenga.

Cuando las listas son abiertas, los ciudadanos votan por el candidato de su predilección y la votación que sume la totalidad de la lista, incluido el logo por el cual también se puede votar, le dará entrada a los candidatos más votados, en el orden de las votaciones obtenidas por los mismos.  Es decir, nadie de entrada tiene mayores o menores probabilidades de quedar electo y todos los candidatos se someten por igual a la voluntad popular que expresan los ciudadanos en las urnas.

Cada tipo de lista tiene sus ventajas y desventajas.  Las cerradas le dan cohesión y disciplina a las bancadas, sobretodo a una como la del CD que tiene un verdadero comandante en jefe como el presidente Uribe, al cual todos siguen sin reparo.  Sin embargo, los electos, por lo general, se sienten más comprometidos con la dirigencia del partido o, en este caso, con el presidente Uribe, que con la ciudadanía a quienes se deben dedicar si desean continuar portando su credencial.

Se puede decir que las listas abiertas son más democráticas, sin que eso signifique necesariamente que son la mejor opción en todo momento.  Los ciudadanos eligen al candidato que desean y obtiene la victoria quien logre el respaldo de las mayorías.   No obstante, surge el problema contrario: los electos actúan como rueda suelta, muchas veces desconociendo los lineamientos del partido o sus dirigentes, y se dedican a alimentar su empresa electoral actuando como dueños y señores de su curul.

¡Vaya dilema!  No es un asunto menor y por eso decidí dedicarle esta columna, pero lo hago desde la óptica de los partidos políticos porque, a fin de cuentas, los ciudadanos siempre serán libres de escoger entre una lista u otra, sea abierta o cerrada.

¿Qué es lo mejor para el Centro Democrático? ¿Abrir o mantener cerradas las listas de cara al nuevo congreso que se elegirá en marzo de 2018?  Lo mejor, indiscutiblemente, es adoptar la estrategia que le de al partido el mayor número de congresistas y que garantice la idoneidad de éstos.

Miremos las cifras y un caso concreto: el Centro Democrático eligió 5 representantes a la Cámara de Bogotá en 2014, lo hizo en lista cerrada y con el respaldo de 317.898 ciudadanos que votaron por el logo del partido.  Por cierto fue la lista más votada de todo Bogotá con el 17,34% de la totalidad de votos, seguido de forma distante por el partido Liberal que, en lista abierta, obtuvo 191.395 votos, el 10,44%.

La lista cerrada no implica per se mayor votación.  El partido Cambio Radical también aplicó la lista cerrada en 2014 y no obtuvo tan buen resultado como el CD, recibió 100.052 votos (5,45%) que sólo le alcanzaron para una curul en la Cámara por Bogotá.

La votación base del CD en la capital está tasada en 300.000 votos aproximadamente, si se tiene en cuenta que la lista a Concejo de Bogotá, también cerrada, obtuvo 271.828 votos en 2015, y el candidato a la Alcaldía Mayor en esa misma elección, Francisco Santos, obtuvo 327.598 votos de respaldo.  Curiosamente, Cambio Radical decidió presentarse al Concejo de Bogotá con lista abierta en 2015 y obtuvo la mayor votación de todos los partidos con un respaldo popular de 371.134 votos (69.680 de ellos sólo por el logo), los cuales le asignaron 9 curules de concejales, mientras el CD quedó con 6 curules.

Es fácil prever que Cambio Radical se presentará a la elección de Cámara por Bogotá en 2018 con lista abierta, siendo ésta la que indiscutiblemente ofrece el mejor escenario: obtener los votos por la marca o logo del partido y tener a 18 candidatos, todos ilusionados con ser elegidos, sumando decisivamente a la victoria colectiva.  Si el CD mantiene la lista cerrada, puede enfrentarse al escenario adverso de tener sólo los primeros 5 renglones de la lista trabajando intensamente y, si bien tiene la marca más valorizada de todas en este momento, no sumar los votos suficientes para ampliar el numero de curules en esta circunscripción territorial.

Tener la marca más valorada en la actualidad, le garantizará al CD dos cosas si decide abrir sus listas, por lo menos en la capital: 1) Será la lista abierta en Bogotá con mayor votación por el solo logo en 2018, y 2) Tendrá una avalancha de candidatos que buscarán su aval.  Si el partido y su dirigencia logran encausar correctamente esta importante fuerza, tomando las precauciones necesarias para que no se cuelen los “ñonos y musas” que proliferan en cada elección, se consolidará como la primera fuerza política en Bogotá.  En mi humilde criterio, es la única manera de derrotar a Cambio Radical en el distrito, donde hoy son amos y señores.

Por eso mi mensaje para el CD, creyendo que la lista al Senado puede quedar cerrada para lograr cierto equilibro, es: ¡ábrete!

@jjUscategui

Publicado: agosto 21 de 2017