Esta columna está dedicada a Alirio Uribe, férreo defensor de la ideología de género que impulsa el Polo Democrático en Colombia. Recíbala como un regalo de Navidad, desinteresado (y desinteresada).

Para entrar en ambiente (y ambienta), millones (y millonas) de sus amigos (y amigas),  tal como  dice Maduro – capo narcotraficante de Venezuela y jefe de los aliados (y las aliadas) suyos (y suyas)-, van a disfrutar, a pesar de todo, de los aguinaldos en estas épocas.

Con horror, observamos que tan lindas tradiciones deben ser revisadas a fondo, porque ese es el mandato del Juez 22 Administrativo del Circuito Judicial de Bogotá, dando respuesta a la acción de cumplimiento que usted, representante Uribe, interpuso recientemente.

Ahora, para dar cumplimiento a este absurdo pronunciamiento judicial, seguramente algunos (y algunas) se divertirán jugando pajita (y pajito) en boca; otros (y otras), jugarán al Sí y al No (o de pronto, al Tal vez);  y en Nochebuena, ciertamente, van a compartir con sus vecinos (y vecinas) generosos (y generosas) botellazos (y botellas), en una celebración sin Niño Dios y con poca ley, como es la usanza de quienes están ubicados (y ubicadas) en su espectro ideológico (e ideológica).

Inclusión no es masacrar el lenguaje. Sé que es mucho pedir, pero si quiere continuar trepando en términos de poder, cuide su léxico y acate los mandatos de la RAE. (Acuérdese que ellos saben un poquito más que usted sobre los asuntos que conciernen a la legua española). Eso es lo correcto.

Si quiere hablar de inclusión, créame que estoy completamente de acuerdo. Por ejemplo, incluyamos en el debate a las miles de víctimas abusadas por las Farc: niñas que fueron violadas y obligadas a abortar por monstruos que hoy, festejando la más infame operación de impunidad de la historia humana, han presentado sus nombres para acceder al Congreso de la República, pasando por encima de toda racionalidad y pisoteando la Democracia.

Sí, incluyamos a los menores de edad que fueron ultrajados sexualmente y obligados a practicar todo tipo de vejámenes cuando estuvieron sirviendo en las filas de las Farc. ¿O acaso ellos no existen?

Para su información, valientes mujeres que han contado sus dramas, en testimonios que se han compartido masivamente a través de los medios de comunicación y las redes sociales, ya han sido amenazadas de muerte por obedientes esbirros que continúan trabajando para los sádicos comandantes de las Farc que esclavizaron sexualmente a estas compatriotas en el pasado.

¿Se acuerda del caso de Yuliana Andrea Samboní? Considero, como muchos, que los responsables de las atrocidades sexuales cometidas al interior de las Farc, en detrimento de la dignidad, honra y libertad de quienes han aparecido en estos videos, deberían ser condenados con penas iguales a la que recibió Rafael Uribe Noguera.  Es pura cuestión de Justicia.

Incluyamos también a las familias que viven el horror de ver perder a sus hijos en garras del microtráfico, toda vez que ellos, atrapados por las redes de “jíbaros” que se ubican a la salida de universidades y colegios, para venderles cocaína, marihuana y “dulces”, caen en el pavoroso mundo de la adicción. Mientras tanto, Sergio Fajardo, Gustavo Petro y Humberto de la Calle, le sacan el cuerpo a ese tema. ¿No le parece extraño?

En fin, representante Uribe, es tiempo de incluir medidas severas que ataquen a esos expertos distribuidores de estupefacientes, delincuentes cobijados bajo el sofisma de la dosis personal, que usted y sus camaradas impusieron, de la mano del fallecido Carlos Gaviria Díaz, cuando introdujo en nuestro país el perverso “libre desarrollo de la personalidad”, concepto que ha roto en mil pedazos a millones de hogares colombianos.

Con todo respeto: En estas fechas, queridos lectores, los invito a leer dos libros de la Biblia: Eclesiastés y Proverbios. Estos bellos textos hacen parte del Antiguo Testamento. Dos joyas de sabiduría sin par, que ofrecen grandes lecciones para dar la batalla por nuestro inmediato futuro. ¡Feliz Navidad!

“El que extravía a los rectos por el mal camino, en su propia fosa caerá. Los hombres sin tacha heredarán la dicha.” (Proverbios 28, 10)

 @tamayocollins

Publicado: diciembre 20 de 2017