En el mes de marzo, se conmemora el día de la mujer, o bien podríamos decir también, el mes de la mujer.

La mujer colombiana merece todos los aplausos, respetos, admiraciones y honores habidos y por haber. Somos el único país en donde encontramos en un solo ser, entiéndase, la mujer, todos los valores existentes sobre la faz de la tierra, e incluso, unos aún no entendibles para el raciocinio humano.

La mujer colombiana es aquella que madruga todos los días, prepara el desayuno y alista a sus hijos para despachar al colegio. Luego, realiza determinadas labores del hogar, para que este nunca se salga de ese orden que ellas inspiran. Después, se organiza y prepara para salir a trabajar, pues solo de esta forma puede llevar el sustento al hogar. Su trabajo lo desempeña como ningún otro; el orden, la eficiencia y eficacia son sellos impresos en cada actuar. Al finalizar una jornada ardua de labores, llega a casa para compartir con sus hijos y esposo. No sin antes preparar lo del día siguiente, y al final, cuando ya todos están dispuestos a dormir, a ella aún le queda tiempo para amar.

La mujer colombiana no conoce la palabra cansancio, no sabe qué es quejarse, no entiende la famosa frase de “tirar la toalla”. E incluso si se encuentra indispuesta de salud, son capaces de desarrollar sus labores y compromisos sin molestia aparente alguna.

A la mujer colombiana, a esa mujer que ha sacado a este país adelante, le debemos todo. Ellas son la belleza hecha carne viva. Qué sería de nosotros sin ellas, sería un caminar obscuro e infeliz.

En honor a ti, mujer, que lo vales todo.

@AndresSaavedra_

Publicado: marzo 9 de 2017