Colombia es un país con problemas en casi todos los sectores, agudizados profundamente bajo esta malísima administración del presidente Juan Manuel Santos. Sin embargo, la salud representa un punto neurálgico y de importancia manifiesta para cualquier sociedad.

Cuando se cree que este sector ya tocó fondo llega una situación más grave aún que la anterior, bien por falta de un buen servicio, bien por desfalcos. En fin, razones de esta crisis son muchas y vienen de tiempo atrás.

En todo caso quiero resaltar que dentro de todo este universo de situaciones caóticas me preocupa lo relativo con los médicos especialistas. Todo colombiano ha sufrido por la carencia de especialistas en todos los campos de la medicina. Nos preguntamos cuál es la razón para que haya tan pocos de ellos. Veamos:

  1. El esquema actual de las EPS tiene un límite máximo de exámenes que pueden ser tanto ordenados como practicados. Lo mismo frente a los procedimientos médicos únicamente motivados por la contención de costos y no por la salud del paciente. Lo anterior, así se pongan bravos los médicos, es un desestímulo de la buena práctica de la medicina.
  2. La carrera de medicina tiene un costo muy alto y falta inversión en las universidades públicas para facilitar el acceso a ésta y a cualquier profesión.
  3. Colombia es un país que derrocha su dinero en temas que no son realmente importantes, como campañas de publicidad o cumbres en cualquier lugar que no dan ningún resultado concreto, exceso de escoltas, tiquetes aéreos, celulares -entre otros de nuestros congresistas-, vajillas y almendras para regalar en Casa de Nariño y, en cambio, los recursos para la investigación científica, en especial los relacionados con la medicina o con ciencia y tecnología en general,  no ven hace mucho tiempo una inyección de recursos que le permita al país acercarse al verdadero desarrollo, fomentando la investigación y el desarrollo tecnológico.
  4. Es imperativo asignar recursos humanos de infraestructura y económicos a las universidades públicas, a las facultades de medicina, fomentar los créditos blandos y las becas para estudios en el exterior con el fin de brindarle al país una cantidad adecuada y proporcional de médicos especialistas que nos permita a todos los colombianos tener acceso a una salud mucho más cualificada y,  sobre todo, pronta.

Es un secreto a voces que también el acceso de los médicos a los programas de especialización tiene mucho de rosca y un poco de discriminación. De ahí que los programas tengan pocos cupos y solo se acepte a ciertos privilegiados dependiendo de la facultad de medicina de donde egresaron. Mientras en este país no aprendamos a dejar a un lado el statu quo, las posibilidades de progreso seguirán siendo mínimas.

Esperemos que algún día la historia de cualquier colombiano deje de ser como la de Melquiades en “Cien años de soledad”, en la que García Márquez (¡ese sí un verdadero Nobel!) relata que  “era un fugitivo de cuantas plagas y catástrofes habían flagelado al género humano…”. Ese día  empezaremos por alguna parte a tener un derecho real a la salud.

@CancinoAbog