Algo debe angustiar a Santos para verse forzado a salir de su madriguera para explicar -o por lo menos tratar de hacerlo- el video en el que él presenta al capturado Alex Saab Morán como representante de Colombia durante la firma de una serie de acuerdos binacionales con la dictadura venezolana. 

El presentador del acto político, dijo claramente “por Colombia, Alex Saab representante legal del Fondo Global de Construcciones”. Su contraparte, fue el entonces ministro venezolano de Industrias, Ricardo Menéndez.

Así las cosas, Santos y su canciller María Ángela Holguín le dieron carácter de ministro al cuestionado Alex Saab. 

En un espectáculo lamentable, por el tono arrodillado, la periodista Martha Soto le hizo no una entrevista sino un publirreportaje a Santos -a quien presentó con toda la prosopopeya del caso- para que aquel diera las explicaciones del caso. 

El expresidente de Colombia, compareció con voz trémula -algo que no tiene porqué sorprender-, diciendo que la reunión tuvo lugar, según él, en medio de la “luna de miel que tuvimos con Chávez, donde en Miraflorez [casa presidencial venezolana] se firmaron cerca de 35 convenios. El gobierno venezolano quiso que ante nosotros, como simplemente testigos se firmara un contrato o un convenio entre una empresa privada colombiana y el gobierno venezolano para el suministro de un material para la construcción de unas casas…”.

Fiel a su estilo de negar sus relaciones oscuras, Santos desempolvó su vieja estrategia de “me acabo de enterar”, esa misma que utilizó cuando le estalló en la cara el escándalo de Odebrecht, acto de corrupción en el que él y sus más cercanos secuaces estuvieron involucrados hasta el fondo. 

“… Cuando se iba a firmar, apareció el representante de esa empresa, este señor Alex Saab a quien no conocíamos. Creo que en el video yo le pregunto a María Ángela, éste señor ¿quién es? Ella tampoco sabía de quién se trataba…”.

Santos se equivoca al creer que la opinión pública es estúpida. ¿Acaso en su gobierno no hacían la debida diligencia antes de ese tipo de eventos? Su versión de los hechos es totalmente inverosímil. Si en vez de Saab, Chávez hubiera puesto a un asesino en serie a sentarse al lado de Santos y su ministra de Relaciones Exteriores, ¿el equipo de seguridad de la presidencia de Colombia lo hubiera permitido?  

A la historia de Santos-Saab le falta un capítulo que muy seguramente empezará a conocerse cuando ese sujeto sea llevado ante la justicia de los Estados Unidos, donde será forzado a revelar los detalles del entramado de corrupción del que hicieron parte políticos colombianos, empezando por la cuestionada Piedad Córdoba Ruiz, alias Teodora Bolívar.  

@IrreverentesCol

Publicado: junio 16 de 2020