En varias oportunidades me he referido al ingreso solidario como política pública de alcance universal para la superación de la pobreza y el cierre de brechas en Colombia. Nada más acertado que garantizar los recursos a través de los cuales los hogares en condición de pobreza, pobreza extrema y alta vulnerabilidad puedan recibir mes a mes un ingreso igual y gradualmente superior a la línea de pobreza, que hoy se sitúa en $ 327.674, hasta alcanzar el equivalente a un salario mínimo mensual vigente. Pero detrás de esto, hay que constituir el marco de referencia sobre el cual se equilibren los recursos, es decir, hay que hablar como en toda política responsable, de focalización.

Inicialmente el ingreso solidario nació como base constitutiva de ingreso en tiempo de choque económico causado por el duro golpe a la economía familiar por cuenta de la pandemia, declarado en el principio de Estado de Emergencia económica, social y ecológica, en un monto de $ 160.000 mensuales para 3.0 millones de hogares, que hoy están asegurados hasta junio de 2021, gracias al manejo prudencial otorgado por el gobierno nacional.

Posteriormente, se discutió sobre la necesidad de una Renta básica cuya temporalidad por 5 meses, exigía de un esfuerzo fiscal basado en un ingreso de un salario mínimo para 9 millones de hogares, incluyendo los micro-negocios, propuesta que contribuyó al efecto de lo que se conoce como Renta Básica Universal; el sentido es propio de una política con sentido social ampliamente discutida en el mundo entero y que persigue un objeto válido sobre el derecho a una vida digna. No obstante la focalización requirió de un elemento fundamental: garantizar los recursos para los hogares colombianos.

En la tercera etapa de las discusiones sobre una Rentra Básica o un Ingreso Solidario, se tiene que en primer lugar, el programa ingreso solidario,  estableció sobre la marcha un modelo de cobertura acelerado, pudiendo identificar a 3.0 millones de hogares en tiempo record, sin mencionar los efectos positivos de programas como la devolución del IVA (contemplado en la ley de crecimiento económico) y los giros extraordinarios a familias en acción y jóvenes en acción.

Hasta aquí podemos decir que Ingreso Solidario permitió en 3 meses llegar a un número de hogares colombianos que sobrepasó el de familias en acción, derivó de un ajuste inmediato sobre las necesidades de ingresos y se consolidó con la oportunidad de ser extendido en el tiempo, permitiendo revisar una mayor cobertura al tiempo que creó los escenarios para la focalización, como el registro social de hogares creado mediante decreto 812 de 2020.

Ahora el efecto de este programa es tan exitoso, que sin lugar a dudas demuestra el ajuste de una política fiscal expansiva en gasto social, capaz de generar entornos de lucha contra la pobreza, favoreciendo los hogares más pobres. En este sentido se avanzó en principio para que se ampliara la cobertura a 4.5 millones de hogares con un monto equivalente al indicador de línea de pobreza monetaria.

Actualmente, el mismo programa nos ha dado la razón para permitir convertirlo en política pública permanente, de tipo creciente a nivel de hogares y ajuste gradual a nivel de ingresos, se preguntarán como:

  • El ingreso solidario debe ser permanente, dejándolo como programa de protección a los ingresos familiares por hogar.
  • Se toman los hogares colombianos que reciben ingresos entre -1 y 2 salaros mínimos mensuales por tamaño de hogar y distribución de ingreso per- cápita.
  • Se respetan los demás programas sociales que reciben transferencias monetarias, en el sentido que, el ingreso solidario se vuelve subsidiario de ellos; es decir, lo que le falte a un programa social para que su transferencia sea igual a $ 327.674 hoy, este lo cubrirá. 
  • Durante 10 años el monto del ingreso solidario será equivalente al indicador de línea de pobreza, con un incremento gradual hasta llegar a 9.1 millones de hogares en ese periodo de tiempo.
  • A partir del año 10 y hasta el año 20, el crecimiento del monto irá acompañado del valor de a la línea de pobreza más un porcentaje adicional que va desde el 25% de un salario mínimo, hasta el 75% en el año 15 y en el año 20 al 100% del salario.
  • Se constituiría en un programa con cobertura en 9.1 millones de hogares, es decir, 30 millones de colombianos, gradual en monto y definido para hogares en pobreza, pobreza extrema y vulnerabilidad.
  • El costo, asumiendo la subsidiaridad sobre otros programas sociales se ajusta a los cambios en el comportamiento de los hogares y la tasa de cobertura al valor de la LP y el salario mínimo en el tiempo.  Aproximadamente 28 billones año, a precios de hoy.

En las condiciones actuales, el programa tiene un alto potencial para convertirse en política permanente en el país, ofrece las condiciones sobre las cuales se puede ampliar el número de hogares beneficiarios y además el monto, en un periodo prudente que permita estimar los recursos y garantizarlos.

Para los efectos estadísticos puede ser una cuantiosa suma de dinero, pero para los efectos indexados al bienestar de los hogares colombianos, representa una tasa de retorno social mucho más alta. Por ende, se convierte en una alternativa inmediata honesta con los colombianos, pues el objetivo no es girar dinero en condiciones asimétricas, volviéndolo un ejercicio populista, debe ser técnico, intelectual y constructivo.

Más ingreso solidario, para más hogares colombianos será una política permanente, la más robusta en términos de lucha contra la pobreza.

@CIROARAMIREZ

Publicado: noviembre 12 de 2020