El 30 de noviembre de 1905, el consejo de ministros y el Presidente de la República, General Rafael Reyes, firmaron el Decreto No. 34 que otorgaba concesión para la explotación de petróleo al señor Roberto de Mares (ahijado del Presidente Reyes), en la zona de Barrancabermeja, región perteneciente para la fecha al Municipio de San Vicente de Chucuri, Santander. El afortunado concesionario al fracasar financieramente en su propósito petrolero acude a todo tipo de trapisondas para evadir el inminente incumplimiento del contrato de exploración, para lo cual, firma traspaso de concesión con los inversionistas estadunidenses Joe Trees, Michael Benedum y George Craford (1914).

Frente a la negativa del Estado colombiano de ceder la concesión, el 20 de noviembre de 1916 se constituyó en el Estado de Delaware la sociedad “Tropical Oil Company” TROCO, donde cedía los derechos de concesión al multimillonario Jhon D. Rockefeller. La historia de Barrancabermeja ha estado marcada por un sinnúmero de problemas sociales, disputas económicas y políticas. Su misma creación como municipio fue un pulso que duro varios años entre los municipios de San Vicente, Zapatoca y Betulia, por la distribución de la renta petrolera (así lo narran Manuel Serrano Blanco, en su tesis de grado “La evolución del derecho de propiedad en Colombia”).

Barrancabermeja existe gracias al petróleo. La tragedia ocurrida en el pozo Lizama 158 volvió a ubicar a esta ciudad en el contexto nacional. La últimas noticias del puerto petrolero fueron otra narrativa de su historia de corrupción, politiquería y violencia. La captura del Alcalde de Barrancabermeja por delitos electorales, Darío Echeverry, protegido de Horacio Serpa, sumergió a la ciudad en una nueva crisis, que, sumada a la aplazada e indefinida modernización de su refinería, dejan a Barrancabermeja en un laberinto sin salida. La tragedia del pozo Lizama fue instrumentalizado para seguir midiendo pulso entre poderes e intereses económicos, sociales, políticos y ahora ambientales por parte de actores que saben a la perfección que el discurso radical, agudo y polarizante del medio ambiente es productivo en lo político y económico, para favorecer sus interés particulares y colectivos.

Lo ocurrido en la Lizama es el mejor ejemplo del olvido estatal, de la ausencia institucional que siempre ha existido en esta región de Santander, donde lo único que importa y seguirá importando, mientras exista, es el petróleo. La crisis sirvió para medir la capacidad y seriedad de la institucionalidad y la sociedad frente a tragedias inimaginables y tal vez inevitables.

El Gobernador de Santander, quien tiene el respaldo constitucional para actuar y proceder, solo se limitó a narrar un libreto que buscaba dejarlo como juez, tal vez, de las equivocaciones de la Estatal Ecopetrol.  Por lo expuesto y dicho en los medios de comunicación por parte del Gobernador lo dejará recusado para actuar en nombre del departamento en posteriores acciones judiciales o ambientales que busquen reparación por daños ocasionados o sanciones. De igual forma, brillo por su ausencia la autoridad ambiental de Santander CAS (Corporación Autónoma de Santander) a quien no se le conoció acción como le correspondía en tremenda tragedia. Lo mínimo que se esperaba del Director y su Presidente del Consejo Directivo, el Gobernador de Santander, era que hubieran convocado consejo extraordinario, donde tienen asiento el Presidente de la República, el Ministro del Medio Ambiente y otros actores de la vida ambiental y política de la región para tomar decisiones serias, técnicas y coordinas desde la institucionalidad para contra restar la emergencia. Lamentablemente las vanidades y el afán protagónico que da la figuración en noticieros nacionales y en horario AAA peso más que la responsabilidad que recae sobre los gobernantes y directivos ambientales.

En pocos días los medios de comunicación olvidaran a Barrancabermeja y su tragedia ambiental y, una vez más, como ha ocurrido desde que Don Roberto de Mares entendió que ese caserío era una mina de oro negro, seguirá acumulando problemas, tragedias y dificultades, y la gente, acumulando miseria e ilusiones.

@LaureanoTirado

Publicado: abril 2 de 2018