Análisis de Camilo Rubiano Becerra

El país que nos deja Santos no es el mejor, la problemática en materia económica, social e institucional es compleja. Los innumerables casos de corrupción,  que en este gobierno pasaron de $13.5 a cerca de $60 billones de pesos  tienen al país en una encrucijada de la que tenemos que salir.

Los últimos indicadores macroeconómicos son preocupantes, los resultados del desempleo que el Dane nos dio a conocer la semana pasada no son los mejores. En el primer trimestre, el desempleo del país se ubicó en 11.8%. Ciudades como Cúcuta, Armenia, Quibdó y Riohacha tienen indicadores supremamente disparados.. La capital de Norte de Santander cerró el primer trimestre en el 18.7%, la capital del Choco en 16.3% y la de Quindio en 16.4%.

Este resultado, es consecuencia de un gobierno descuidado, que su única preocupación es mantener el derroche, la burocracia y las concesiones para las Farc. Por ejemplo, el derroche y la corrupción se ve reflejada en la gigantesca deuda externa en la que metió el Presidente Santos y el ministró Cárdenas al país. Según el último reporte del Banco de la República, el valor para el año pasado fue de 124.386 millones de dólares que equivalen al 40,2% del PIB.

Así mismo los indicadores de pobreza, siguen siendo preocupantes. Según el último informe, 12.833.000 colombianos se encuentran en situación de pobreza monetaria y las mismas ciudades que se encuentran con índices disparados de desempleo como por ejemplo Quibdó, el índice de pobreza se duplica y se ubica en 47.9%.

Esta situación que atraviesa el país, necesita un cambio drástico e inmediato. Para eso, se requiere de una persona que como presidente tenga como principio revertir índices como los anteriormente expuestos, que son bastantes preocupantes. Para esto, se necesita de un programa de gobierno con una visión más profnda que el cultivo de aguacates como programa central de desarrollo.

Claro que el país debe ir más allá del petróleo, pero estigmatizar los sectores como lo está haciendo un candidato de manera populista no se puede aceptar en estos momentos. Hablar de que el país debe acabar con el sector minero y petrolero y reemplazarlo por el aguacate hass es absurdo e irresponsable.

Urge la implementación de una agenda que aproveche todos los sectores que se puedan explotar en el territorio, sectores que vayan desde la economia naranja, pasen por el sector agropecuario y terminen en el petróleo y el Carbon. Esta agenda coincide con la que propone el Candidato del Centro Democrático Iván Duque. Contrario a lo que dice el “experto” Guillermo Perry, que a propósito fue uno de los sabios que construyó la reforma tributaria que nos aumento el IVA del 16 al 19%. Duque sí tiene una amplia agenda para el sector agropecuario que ha expuesto en todos los escenarios posibles. Su política busca beneficiar al grande, al mediano y en especial al pequeño productor, que porcentualmente son los que mayor presencia tienen en la ruralidad colombiana. Colombia es un país con potencial agropecuario, pero requiere de un apoyo importante en la construcción de valor agregado a los productos y para eso se requiere de mayor inversión en bienes públicos que brinden las herramientas propias que nos permitan ser competitivos para poder aprovechar los mercados, tanto nacionales como internacionales, como lo está proponiendo Duque.

En una reciente entrevista, que le hizo Bloomberg al candidato del Centro Democrático, Duque demostró la claridad, la contundencia argumentativa y el conocimiento de los temas económicos que hoy exige la coyuntura por la que atraviesa el país.

Iván Duque, le está proponiendo a Colombia una agenda viable que va más allá de los aguacates y que muy seguramente nos devolverá la estabilidad económica, social e institucional que tanto estamos solicitando los colombianos.

@camilorubianobe

Publicado: abril 2 de 2018