Escribiremos, hablaremos y levantaremos nuestra voz cuántas veces sea necesario para reclamar la libertad del pueblo venezolano.

Cuando pensábamos que la crisis en Venezuela no podía ser ya peor, se nos vino a la mente una de las leyes de Murphy: “toda mala situación es susceptible de empeorar”. Esto es lo que ronda en el pensamiento de nuestros hermanos venezolanos.

Ya se cumplen más de cien días de resistencia civil en las calles de Caracas y de las principales ciudades del hermano país, la tragedia no queda ahí, es mucho peor, esa cifra de días ya casi es alcanzada por el número de víctimas mortales que cobra la barbarie con la que el régimen de Maduro reprime las manifestaciones de la oposición.

Y pensar que mientras unos canallas aplauden la crueldad del tirano Maduro, se rasgan las vestiduras porque el abogado Abelardo De La Espriella en una columna de opinión expuso su opinión acerca de un tema que desde antiquísimos tiempos está planteado ante los ojos de la humanidad. No estaría de más que aquellos le dieran una repasada a lo dicho por Santo Tomás acerca del tiranicidio.

Nos entusiasma que Leopoldo López pueda estar en su casa, gozando de sus hijos y su esposa, el que se le concediera la libertad domiciliaria era una cuestión humanitaria que clamaba al cielo desde hacía tiempo, pero su libertad debe ser plena y absoluta, igualmente debe suceder con los muchos presos políticos que el régimen mantiene tras los barrotes de la prisión, porque es una dictadura de cobardes que está asustada porque sabe que sus días están contado y que su final está cerca. Lo que sí les puedo decir amigos, es que menos libertad tienen Maduro y sus áulicos, ya que son prisioneros de su pronto final y su amargo papel en la historia de la humanidad.

Admiramos hondamente la gallardía y el valor de los jóvenes venezolanos, quienes sin ambages se baten como fieras para defender lo que por herencia de sus ancestros les pertenece: la patria, y que por capricho encarnizado de la dictadura narco-terrorista les quieren arrebatar de sus manos.

Fuerza hermanos, queda poco, la historia nuevamente nos enseña que el comunismo es la más grande enfermedad social, no importa cómo lo camuflen para quererlo pasar por bueno, siempre será el opio de la humanidad.

@MiguelCetinaC

Publicado: julio 12 de 2017