Este Gobierno, desafortunadamente, acostumbró al País a que la única forma en que iban a ser escuchadas sus peticiones era a través de grandes manifestaciones que detenían por completo la productividad de un sector económico o que buscaban presionar políticamente al ejecutivo por medio de la violencia.

En efecto, en estos 8 años hemos presenciado todo tipo de paros: agrarios, de educadores, de transportadores, etc. Sin embargo, en los últimos días la Nación ha tenido que soportar un paro profundamente doloroso que tiene un impacto directo en el alma de los colombianos, dado que nos hace recordar las épocas más oscuras de nuestra historia: el armado del ELN.

Como tal, la mesa de negociación en Quito no ha logrado absolutamente nada: en casi 4 años de negociación ni siquiera se ha establecido una agenda programática seria. Con excepción de devolverle protagonismo político y militar a una organización que estaba en vía de extinción, ese proceso solo se puede considerar como una pérdida de tiempo y dinero.

Ahora, cuando las empantanadas negociaciones pierden el último esbozo de luz, esa organización pretende infundir el miedo en los colombianos. Voladura de oleoductos, destrucción de carreteras, quema de peajes, asesinato de militares y atentados contra estaciones de Policía son las cobardes acciones terroristas con las que esos bandidos pretenden obtener la misma fórmula mágica que el Gobierno le otorgó a las Farc: Curules + Impunidad.

Como consecuencia, en este contexto, debemos ser realistas y hacer un llamado a la sensatez. No tiene sentido continuar con un proceso que nunca nació. No tiene sentido continuar poniendo en peligro la vida e integridad de compatriotas inocentes. No tiene sentido arrodillársele al terrorismo cuando se lo puede someter al imperio de la ley. No tiene sentido que se permita infundir el miedo en la población en nombre de una inexistente negociación. No tiene sentido seguir viendo como se pierden vidas de abnegados héroes de la Patria en cobardes atentados criminales.

El ELN no ha mostrado voluntad real de paz y el corazón bondadoso de los colombianos no se puede seguir desgastando en una ilusión que hace rato se perdió. Por eso, desde estas palabras, hago un llamado a las autoridades para que se finalice ese irreal proceso.

Tantas negociaciones solo han llevado a fortalecer militarmente las organizaciones terroristas que se han esparcido por todo el territorio nacional. Como resultado, son miles los llamados que hacen honorables compatriotas a lo largo del País para denunciar el incremento de extorsiones y amenazas, tal como lo vivíamos al final de la década de los 90´s.

¡Más acción y menos negociación!

@Tatacabello

Publicado: febrero 16 de 2018