Marta Lucía Ramírez que no hizo nada para la victoria del NO, tiene todo cocinado para entregarse a Santos.

A lo largo de la campaña del NO, la doctora Marta Lucía Ramírez tuvo una actitud ambigua e indefinida. Nunca fue una militante activa del NO, ni existen evidencias de algún tipo de manifestación pública suya en relación con el sentido de su voto.

Más allá de expresar algunas inquietudes a través de su cuenta de Twitter sobre aspectos puntuales del acuerdo que estaba siendo sometido a refrendación popular, la excandidata conservadora no hizo mayores esfuerzos para facilitar la victoria de la oposición.

Muchos activistas del NO en forma reiterada la invitaron a que se uniera a esa causa. Su respuesta siempre fue la misma: ambigua, dubitativa y evasiva.

En la noche del 2 de octubre, surgió un deslizadero por el que la doctora Ramírez llegó, sin sonrojarse, a celebrar y apropiarse de una victoria que ella no ayudó a construir.

Esa es la verdad monda y lironda.

Confirmado el triunfo del NO y la recomposición del tablero político, Marta Lucía Ramírez empezó a abrirse espacios a la fuerza. Enrostrando unos supuestos dos millones de votos que ella dice representar, obligó a que los directivos de la coalición del NO le abrieran un lugar en la mesa.

Lo que tiene indignados a quienes en efecto sí trabajaron para que el NO ganara en las urnas, no es el aterrizaje en paracaídas de la doctora Ramírez, sino su actitud conflictiva y excluyente durante el proceso que se ha venido surtiendo con posterioridad a la votación del plebiscito.

“No quiere trabajar en equipo, no se suma a ninguna estrategia ni método de trabajo, no coordina con los demás voceros, no consulta sus opiniones con nadie”, manifestó uno de los más importantes dirigentes del NO en diálogo con LOS IRREVERENTES

Para el NO, lo más importante es mantener la unidad de la coalición. El presidente Uribe está empeñado en ello. Lo mismo el exprocurador Alejandro Ordóñez quien a través de un mensaje público manifestó no estar dispuesto a atender una convocatoria de la Casa de Nariño a algunos líderes de la oposición. En palabras del seguro candidato presidencial Ordóñez, “tal y como se desprende de la carta dirigida al presidente Juan Manuel Santos, un Acuerdo nacional requiere de la participación de todos los sectores del NO, Por esa razón, ante el hecho de que no han sido invitados todos los sectores a dicha reunión, me abstengo de asistir. Salvaguardar la unidad total del NO es indispensable. Estoy listo para cuando el Gobierno cite a una reunión con todos los voceros del NO”.

La actitud de Ordóñez, de colaboración y trabajo mancomunado, en equipo, contrasta con la de la excandidata Marta Lucía Ramírez quien, hay que decirlo, muy poco hizo para que el NO triunfara en las urnas y a pesar de ello, exhibiendo un triste oportunismo, ha querido apropiarse de la vocería de 6.5 millones de ciudadanos.

Hay quienes aseguran que la excandidata conservadora tiene un gran parecido con el presidente Santos quien se esconde a la hora de tomar decisiones complejas, pero es el primero en aparecer para la fotografía cuando el resultado puede beneficiarlo. En efecto, cuando tuvo lugar la operación en la que las Fuerzas Militares dieron de baja a alias “Raúl Reyes”, el entonces ministro de defensa Juan Manuel Santos se opuso de pies y manos a la misma. El presidente Uribe, asumiendo toda la responsabilidad, dio vía libre. Cuando se supo del éxito, Santos salió de su escondite y fue el primero en tomarse la fotografía junto al cadáver del jefe terrorista.

Lo de Marta Lucía es muy parecido a lo de Santos. Creyendo, como casi toda Colombia, que el SÍ arrasaría en las urnas, ella prefirió mantenerse escondida y sin hacer mayor esfuerzo a favor del NO para evitar quemarse en la votación. Tan pronto triunfó el NO, salió a cobrar una victoria que no ayudó a fabricar.

Lo que es más preocupante y entristecedor es que ella, que se figura como una alternativa policita de la derecha, ahora esté preparando el camino para entregar unas banderas que no le son propias, al presidente Santos. Dicen quienes la han oído en las reuniones con el gobierno que ella no oculta su interés de llegar muy rápido a un entendimiento con el gobierno, sin importarle si este acoge o no las propuestas estructurales sobre las que se sustenta la oposición que impulsó al NO. “A ella, lo que le interesa es reencaucharse políticamente y vio en esta coyuntura un espacio interesante para su relanzamiento político”, le expuso a este portal alguien que ha estado con ella en las reuniones con los líderes del NO.

@IrreverentesCol