El asilo monteriano funcionó con una Junta Directiva que lo hacía, algunas veces, de manera altruista; otras, de forma egoísta.

El miércoles 15 de diciembre de 1948 el Tesorero del Municipio de Montería, Leonidas D. Solano F., certificó que la “Granja Municipal y Hospital, avaluada en $10.000oo pesos” fue cedida, a título gratuito, en favor del “Asilo del Perfecto (Sic) Socorro de Montería para el funcionamiento de dicho Asilo, con Personería Jurídica, concedida por el Ministerio de Gobierno por Resolución Nro. 248 de 14 de septiembre de 1946”.

Hoy, 70 años después, una trinca de marrulleros, que hace muchísimos años se apropiaron del Asilo de Ancianos de Montería, quiere sacar a las patadas a todos esos viejitos de un lote que fue donado por la familia De Vivero y Lázaro Pérez para que allí funcionara un Asilo de Ancianos.

Antes de continuar permítanme transcribir un documento de 1948 que dice:

“El suscrito Secretario de la Junta Directiva del Asilo del Perpetuo Socorro de Montería, certifica, que en cesión de fecha de ayer [19 de diciembre de 1948] de los dignatarios de esta Institución de Beneficencia –según consta en la respectiva acta- fué (sic) aprobada por unanimidad de votos la proposición que se copia a continuación: Proposición #7: La Junta Directiva del Asilo del Perpetuo Socorro de Montería dispone: Autorizar al Síndico-Tesorero de la Institución para aceptar por escritura pública la cesión gratuita que habrá de hacer el Personero Municipal de Montería al Asilo –para su funcionamiento- y en los términos de que trata el Acuerdo No 9 de 15 de septiembre del año en curso expedido por el H. Concejo Municipal de Montería del lote de terreno de una hectárea con todas sus mejoras y anexidades, ubicados en las afueras de esta cabecera en donde se comenzó a construir el antiguo hospital de Caridad. Dado en Montería, a los veinte días del mes de Diciembre (sic) de mil novecientos cuarenta y ocho. Es fiel copia que se expide en papel timbrado del Asilo, a los veinte y un días del mes de Diciembre (sic) de mil novecientos cuarenta y ocho. Es fiel copia: El Secretario: J.M de Vivero”.

El Asilo del Perpetuo Socorro de Montería funcionó con una Junta Directiva que lo hacía, algunas veces, de manera altruista; otras, de forma egoísta. Nadie se metía con ellos, porque quienes hacían parte de esa Junta eran y son ‘vacas sagradas’ de la ciudad a quien nadie se atreve a cuestionar.

Montería comienza a crecer y a valorizarse. Mientras tanto, los ‘propietarios’ del Asilo lo siguen manejando como si fuera un potrero más de sus fincas, pero se muestran a la sociedad como los más excelsos benefactores. Como eran amigos de los gobernantes de turno, logran que estos aprueben por medio de Ordenanzas y Acuerdos ingresos constantes y estables que los hacen parecer ‘verdaderos ángeles de la guarda’ de los ancianos. Pero lo que hay verdaderamente detrás, es una rosca para manejar a su antojo los recursos oficiales. Y así ha sido por más de 30 años, al punto de sentirse dueños y amos del Asilo.

A medida que seguía creciendo Montería, más se valorizaba el terreno del Asilo de Ancianos de la ciudad.

En el año 2008 estalla la avaricia de todos.

El Alcalde de Montería es para ese entonces Marcos Daniel Pineda García, la Gobernadora de Córdoba es Marta Sáenz Correa, el representante legal del Asilo de Montería es Monseñor Julio César Vidal Ortíz y el Síndico del Asilo es Jorge Gánem Gómez.

El Alcalde Marcos Daniel establece en su Plan de Desarrollo Municipal ‘Juntos Hacemos Más 2008’ construir un parque en donde funciona el actual Asilo de Ancianos de la ciudad. Esto quiere decir que ya se venía fraguando, desde mucho antes, el negocio de la compra del Asilo. Y el concejo de Montería también lo sabía, porque ellos fueron los que aprobaron, en 2008, ese Plan de Desarrollo.

El miércoles 22 de abril de 2009 la Junta del Asilo de Ancianos de Montería se reúne y mediante Acta Número 39, de la misma fecha en mención, autoriza a Monseñor Vidal a vender el Asilo. En esta junta tienen asiento un representante de la Gobernación de Córdoba y uno de la Alcaldía de Montería. La pregunta aquí es cómo votó el representante de la Alcaldía.

El martes 1 de diciembre de 2009 el alcalde de Montería y el Obispo Vidal firman la promesa de compraventa del Asilo de la ciudad.

Pero es de suma importancia conocer lo que sucedió cuando en la Gobernación se enteraron de la jugada del Alcalde, Obispo y Síndico por negociar el Asilo. Resulta que el Departamento de Córdoba había aprobado hacía mucho tiempo una estampilla Proasilo de Ancianos, razón por la cual la Gobernación hace saber al Obispo Vidal que no puede vender el Asilo así por así, ya que la Gobernación con esta estampilla lo está subsidiando en su totalidad.

Pero la trinca montada entre el Síndico del Asilo, Jorge Gánem Gómez, el Obispo Vidal y el alcalde Marcos Daniel Pineda era muy fuerte y venía desde hacía mucho tiempo.

Marta Sáenz Correa no está de acuerdo con la venta, pero al ver que ya esto estaba tan ‘amarrrado’ por Gánem, el Obispo y el Alcalde, decidió hacer pública la venta del terreno del Asilo para que se presentaran otros compradores. Y así fue. Varias personas hicieron una oferta de compra, una de ellas era por 3 mil cuatrocientos millones de pesos, pero fue rechazada por el Síndico del Asilo y el Obispo, con el peregrino argumento de que ellos querían era hacer un aporte al desarrollo de Montería y por eso lo venderían al municipio, sin importarles que el objeto del Asilo no era apoyar el desarrollo de Montería, sino a los ancianitos. Pero el argumento que tomaron para vender el Asilo es más ruin aún, y hasta indignante, Jorge Gánem Gómez y el Obispo Julio César Vidal Ortíz argumentaron que ellos lo vendieron porque “el polvo y el ruido” molestaban a los ancianitos. Yo hasta la fecha de hoy me sigo preguntando cuál ‘polvo’ sería, porque esas vías estaban pavimentadas en concreto rígido. Además me pregunto cuál fue el ‘polvómetro’ que usó Gánem y Vidal para medir el índice de ‘polvo’. Y con respecto al ‘ruido’ no aportaron ningún estudio científico, o al menos serio, para soportar esta apreciación, propia de quienes manejan irresponsablemente lo ajeno. (Ver Tutela Expediente T-2011-154 del Juzgado Primero Penal Municipal de Montería).

La Gobernación de Córdoba, al ver que todo ya estaba ‘amarrado’ con el Asilo decide hacerle una Auditoría. Y podía hacerlo ya que el Asilo maneja dineros públicos. Es aquí cuando salen a relucir las más extravagantes irregularidades y desorden. Aquí queda evidenciado que al Asilo lo han manejado como si fuera un potrero más de sus fincas. Descubren que tenían unos CDT’s en un banco y mucho dinero ahorrado y escondido, mientras tanto el Asilo necesitando recursos y mostrándose como ‘la pobre viejecita’. Marta Sáenz Correa dice en privado que “el Asilo es una entidad sin ánimo de lucro y que entre su objeto no está el de ser captador de dineros y los negocios financieros como los CDT”.

Lo cierto es que la Gobernadora de Córdoba le responde a los del Asilo con una medida, que a todas luces puede ser vista como una retaliación, pero que enmascaran con el derecho a la igualdad. Viene y presenta a la Asamblea Departamental un proyecto de Ordenanza, en donde reduce, considerablemente, el porcentaje de la Estampilla Proasilo. Argumenta este proyecto en su exposición de motivos que en Córdoba hay otros asilos que merecen toda la colaboración por parte del Departamento y que en aras de la igualdad había que reducir el porcentaje del Asilo de Montería. La votación en la Asamblea en favor de la Ordenanza presentada fue unánime.

Pero regresemos a la promesa de compraventa firmada el 1 de diciembre de 2009 para saber cómo se acordó la forma de pago de este cipote negociado sinuano.

Pero eso para la otra semana… To be continued…

 

@tonsanjr