Hace unos días  tuve  con un amigo una grata  y curiosa tertulia. Nuestra conversación: la mejor silla para el manejo del fastidioso dolor lumbar. El curso de la charla nos llevó a las tradicionales Maríapalito, populares mecedoras de uso diario en el Caribe. Recordándole el nombre de personajes con lumbalgia  que la utilizaron mencioné al expresidente Kennedy, quien vivió con dolor crónico y solo encontraba alivio cuando se sentaba en esas mecedoras. Con gran curiosidad me pregunto: ¿cómo se dirá Maríapalito en inglés? Allí arranco esta columna.

Mariapalito es el nombre de un insecto de patas delgadas y largas, de la familia neopteros o insectos de hoja.  Frecuentes en el caribe, se alimentan selectivamente de hojas de plantas seleccionadas según la especie. Tiene la propiedad de pasar desapercibido y se mimetiza con su entorno para defenderse. Aunque su mordedura solo produce irritación se ha descartado que sean mortales. Vaya pues, primer descubrimiento: las Mariapalitos son como los políticos, les encantan las hojas giratorias según la conveniencia. Paticas flacas, largas y descarnadas, como le decimos a la mujer delgada: Mariapalito.

No encontraba la asociación entre el insecto y la mecedora; llamé a un hermano quien  vive relajado en el campo en Córdoba. A los 5 minutos,  la primera respuesta provino del encargado del ordeñe  que estaba a su lado. Estaban hechas solo de palos, fue su razón. María es el primer nombre del mundo femenino. Recuerde que en la costa el nombre compuesto define muchas características de las personas. Las que sufren ataques de belleza y se contemplan  mucho les dicen Mariaespejo; aquellas que desde niña tienen particularidades de ambos  géneros: Mariamacho. Las de las vestidos, Mariatrapo. Por su origen, resultaba obvio  el nombre Mariapalito.

No quedé satisfecho con esta respuesta y acudí a un artista e historiador  del caribe quien se ha especializado en temas autóctonos y tradiciones de la región. Desconocía exactamente porque del nombre; pero, me contó una anécdota fabulosa. La hija de un Nobel estaba en Cartagena, embrujada con nuestras manías. Iba a comprar una casa y exigió dos razones para cerrar el negocio. Primero: que los vecinos no dejaran la costumbre de sentarse todas las tardes a darse “mariapalito”. Segunda, que no quitaran jamás la hamaca que tenía colgada en el kiosco interior. El vendedor no entendió estos argumentos de la norteamericana y  ella le respondió: “cuando tú estás en una hamaca o sentada en una  mariapalito has solucionado ya el 50% de tus problemas”.

Pasé luego a la investigación formal; su origen lo describe en Inglaterra en 1725 (rocking  chair) algunos le atribuyen su invento a Benjamín Franklin. El asiento presidencial lo da John F. Kennedy, operado 4 veces de columna y con un síndrome doloroso lumbar crónico. Múltiples intentos terapéuticos, todos fallidos. Cada cirugía con peor resultado que la anterior  (lo usual: entre más se opera la columna peor le va al paciente). La primera cirugía es la clave del futuro del enfermo. Analgésicos narcóticos y mecedora: binomio para control del dolor del expresidente.

Kennedy tenía en cada sitio donde pernoctaba una mecedora (incluyendo el avión presidencial) y entre esas hay una de intriga palaciega que mencionaremos. La mecedora que se hizo y labró especialmente  en Santo Domingo (con madera centenaria, caoba, y suave curva en el espaldar) fue arrinconada después de su asesinato en Dallas. Mary Barelli Gallagher, secretaria privada de Jacqueline y  quien trabajó luego  con la familia Kennedy durante muchos años, la rescató cuando la familia se mudó después del magnicidio.

Esta señora, autorizada o no, para evitar que fuera al basurero la mecedora dominicana la conservó hasta el 2001. Pues bien, esta mecedora años fue vendida en un remate  por la bicoca y  módica suma de 10.450  dólares. Algunos la acusan  que se había aprovechado de la situación, otros que el afecto por los Kennedy la había obligado a rescatarla del san Alejo. Lo cierto es que esta suma sería la envidia de nuestros artesanos de Mocari (Córdoba) que tallan las mariapalitos más espectaculares y las exponen en estanterías abiertas a orilla de la carretera negra que llevan al viajero a Montería.

La experiencia me ha enseñado que detrás de toda costumbre sana hay mucho sentido común y este lo respalda, aunque no lo conozcamos, evidencia científica. En mi recorrido sobre Mariapalito llegue donde el colega Medico Fisiatra para hablar de ergonomía Sorprendido por esta pregunta única me prometió investigar. Igualmente lo hice y varios argumentos encontramos.

Desde el punto de vista ergonómico la silla está en contacto en dos puntos sobre el suelo y pone el centro de gravedad de quien se sienta  alineándolo con los puntos de contacto y  permitiendo los movimientos del cuerpo durante el balanceo. Este movimiento de adelante hacia atrás es relajante y modifica el punto de gravedad, disminuyendo el trabajo muscular. Reducen la tensión sobre el dorso, permite que el tronco descanse sobre el espaldar y forman un ángulo de 90 grados  en las rodillas lo cual facilita y mejora la circulacion.Este ángulo natural viene implícito en cada mecedora.

Otras propiedades cuyos fundamentos no encontré están descritas: liberación de endorfinas (alivio del dolor y aumentan la sensación de bienestar). Disminuye la ansiedad y hamaquea  la depresión. El balanceo produce unos movimientos armoniosos que estimulan las articulaciones.

El stress produce espasmo muscular sobre el tronco; el vaivén  y la sensación de apoyo relajan esta musculatura dorsal: le crean al individuo una grata sensación de confort. ¡Balanceo como fuente de relajación muscular! La lactancia, ese alimento para cuerpo y alma, no tiene mejor aeropuerto para aterrizar  que cuando la madre está en una mecedora. Las buenas cunas permiten balancear al recién nacido, lo tranquilizan y le inducen sueño, ¿transmisión de oxitocina?

Quizás no encontré la partida de bautismo de las  mariapalitos, debo seguir estudiando. Sin embargo, puedo asegurar que esta joya  artesanal  tiene tallado en sus curvas patas de  madera el “tómalo suave” del Caribe, genoma que nos une e  identifica.

@Rembertoburgose

Publicado: mayo 24 de 2019