Me emociona ver jóvenes marchar por la educación pública de Colombia, un tema prioritario en la agenda nacional. Ojalá los marchantes se conecten mejor –al igual que sus universidades-, con la realidad política del país, participando de discusiones tan complejas como lo es la distribución del Presupuesto General de la Nación, donde varios sectores requieren recursos.

Estoy de acuerdo con buscar mayor financiación para las universidades oficiales, pero es también importante discutir cómo se maneja el dinero actualmente. ¿Qué ingresos está generando la investigación aplicada? ¿cómo podemos optimizar las inversiones para mejorar la calidad? y ¿cómo aumentar el número de estudiantes? entre otras preguntas que no son menores si tenemos en cuenta que los recursos son limitados.

De hecho, mayor financiación de la universidad pública supone –en la práctica-, desfinanciar otros sectores que también necesitan recursos del Estado. Por ejemplo, los recursos de salud son intocables y defensa igual; en el primero hay una crisis equivalente a la educativa, en el segundo el dinero no alcanza para contrarrestar la inseguridad.

Si bien las exigencias son legítimas, lo ocurrido con Ser Pilo Paga debe invitar a reflexionar sobre por qué muchos beneficiarios del programa prefirieron la universidad privada sobre la pública ¿será porque allí no se pierde tiempo en paros? ¿por los contenidos? ¿o la libertad de pensamiento? Son verdades que duelen a algunos, aunque es obvio que no se debió financiar matrículas tan costosas.

El modelo mixto de educación superior –compuesto por universidades oficiales y privadas-, es exitoso, por lo cual en lugar de cambiar lo que funciona (como claman algunos), debería fortalecerse y potenciar entidades como ICETEX, estimular la excelencia académica de los estudiantes de bajos recursos, mantener la libertad de escoger universidades y reformar las públicas en beneficio del estudiantado.

Al tiempo que los marchantes deben impedir que cualquier interés particular o político saque provecho de las movilizaciones estudiantiles, como hizo Petro con su discurso populista en la Plaza de Bolívar en Bogotá, o los lamentables actos de vandalismo en las manifestaciones de estos días. 

Recordemos que la educación no es un tema de ideologías, de izquierda o derecha. Se trata de un objetivo común que el Gobierno Duque –a pesar de la difícil situación fiscal que dejó Santos-, promete apoyar con un incremento en el Presupuesto de 2019, en el cual invertirá $41 billones de pesos frente a los $37 invertidos en 2018. Cifra que convierte a Colombia en el 2do país de la Alianza del Pacífico que más invierte en educación ¡Trabajemos por más soluciones y menos agresiones!

@ChriGarces

Publicado: octubre 19 de 2018