El 10 de octubre, el mismo día de la convocatoria para la primera marcha estudiantil, el Senador Gustavo Bolívar anunció a través de un video en su cuenta de Twitter que el Ministro de Hacienda tenía, en sus palabras una muy buena noticia. En un alegre video a modo de “selfie” Bolívar enfocó al Ministro rodeado de algunos congresistas donde anunció que ya iban saliendo del problema de la falta de financiación de las universidades públicas para el próximo año. Añadió el Ministro que después de mucho análisis y de mucho trabajo en conjunto con el Congreso habían encontrado la forma de cubrir el faltante.  En ese video el Gobierno, a través de su Ministro, se comprometió con una adición de 500 mil millones de pesos para la educación.  

Bolívar, en una inocultable alegría, culminó su video con un congresista diciendo que esta era una muestra de que desde el Congreso se podía bajar a la polarización del país, a lo que Bolívar asintió. El mencionado video contrasta con los videos que ha publicado con posterioridad en los cuales ha manifestado que las marchas se repetirán durante los cuatro años del gobierno de Iván Duque. Valdría la pena preguntarse , si es posible que su jefe político Gustavo Petro le haya hecho un llamado de atención por celebrar la noticia de que se había logrado el mayor presupuesto que haya tenido la educación en su historia ya que esto sería argumento suficiente para pedirle a los estudiantes que cesen las protestas. Porque cada vez se hace más evidente que el trasfondo de las declaraciones incendiarias del ex candidato de izquierda no tienen como propósito encontrar soluciones sino desestabilizar el gobierno, y tal vez “de ñapa”, tumbar al presidente. 

Si ustedes se toman la molestia de escuchar las intervenciones de Petro en plenaria y de leer sus redes sociales notarán que aprovecha cualquier oportunidad para hacerle un llamado a las personas a las calles. Esta semana, por ejemplo, se declaró un perseguido político porque, según él, Iván Duque le había embargado su sueldo. Inclusive llegó más allá y se comparó con Leopoldo López el mismo preso político del régimen chavista que tanto alabó en el pasado. 

Confunde y reinarás parece ser la consigna de Gustavo Petro porque sus incendiarias declaraciones colmadas de demagogia barata donde pretende ser el vocero de las minorías y de la juventud colombiana no tiene un fin distinto a lograr en las calles lo que no pudo lograr en las urnas. 

Uno de los trinos de Petro, es más el que tiene fijado en su cuenta donde lo siguen más de tres millones de personas dice: “la movilización el 28 de noviembre es contra el IVA a la comida, por la educación pública y por la democracia y la paz. Toda la Colombia Humana debe reaccionar ante el intento de los corruptos de Odebrecht y de Sarmiento por silenciarnos”. 

Si no supiera cuál es el verdadero propósito de Petro valdría la pena recordarle que gobierno nacional retiró su propuesta de extender el IVA a parte de la canasta familiar, que aunque el tema de la educación pública merece una mayor atención las cifras que pretenden son imposibles a menos que haya aumento en unos impuestos que pocos están dispuestos a pagar, que la democracia existe y que la paz está amenazada por la violencia que genera el maldito negocio de las drogas que tan poco le parece afectar. Valdría la pena recordarle también que la corrupción de Odebrecht de dio durante el gobierno de Juan Manuel Santos, el mismo que él, como alcalde de Bogotá, en una evidente indebida participación el política, ayudó a reelegir. 

No, señor Petro, no siga engañando más. Sus motivos detrás de los llamados a las calles que no hizo durante el gobierno de su amigo Juan Manuel Santos no tiene como objetivo mejorar las condiciones de vida de los colombianos. Lo que usted busca es incendiar al país como lo hicieron con el Palacio de Justicia. 

@ANIABELLO_R

Publicado: noviembre 23 de 2018