El contratista norteamericano, secuestrado por las Farc narra cómo la terrorista holandesa Tanja Nijmeijer lo torturaba describiéndole cómo sería su asesinato.

En 1999 Marc Gonsalves empezó a viajar a Colombia esporádicamente para trabajar en un programa contra los cultivos ilícitos en el marco del Plan Colombia. En esa época, nuestro país era un verdadero mar de coca. Las Farc, como  mayor productor y exportador de cocaína del país, tenia la fuerza suficiente para tener al Estado en Jaque. Todas las semanas, los medios de comunicación reportaban tomas de pueblos y secuestros masivos a manos de los terroristas que en esa época estaban al mando de alias Tirofijo.

Gonsalves trabajaba como analista de inteligencia hasta el año 2002 cuando se mudó a vivir a Bogotá para desempeñar una función fundamental en la lucha contra el narcotráfico: la identificación de los cultivos ilícitos para proceder a su fumigación y desmantelamiento.

“Nunca fui espía de la CIA como decía la guerrilla. Yo era un contratista de una compañía que se llama American Northrop Grumman. Para mi es irrelevante si yo era o no agente de la CIA  o del FBI. Eso no importa. Las Farc no tenían ningún derecho a secuestrarme ni torturarme. Ni a mí ni a nadie. Es imperdonable el sufrimiento que ellos me hicieron, el que le infringieron a mis amigos, a mi familia. Las Farc siempre buscan argumentos para justificar el terrorismo que hacen”.

Con esa frase, Marc Gonsalves, quien ahora vive en un apacible condado en la Florida empezó un extenso diálogo con LOS IRREVERENTES en el que narró la pesadilla que tuvo que padecer a partir del 12 de febrero de 2003, día en el que fue secuestrado por las Farc, permaneciendo en la selva colombiana durante 5 años, 4 meses y 18 días. Gonsalves y otras 14 personas, entre los que se encontraban sus compañeros de trabajo Keith Stansell y Thomas Howes; Ingrid Betancourt y 11 miembros del ejército y la policía nacional.

“Estaba estrenando mi trabajo en Colombia. Me encontraba aprendiendo a conocer los sistemas de monitoreo. Aquella mañana del 12 de febrero, fui temprano a la embajada de los Estados Unidos en Bogotá donde me dieron los puntos sobre los cuales debíamos sobrevolar ese día. Luego me desplacé al aeropuerto, donde me reuní con mi equipo. Era un día soleado. Nuestro plan era salir de Bogotá y volar hasta otra base donde debíamos reabastecer combustible. En medio del vuelo, sobre las montañas del sur de Colombia, escuchamos un ruido muy fuerte y se apagó el motor de nuestro avión…”

LOS IRREVERENTES. Marc, ¿cuántas personas estaban a bordo de ese avión?

Editar Editar fecha y horaMARC GONSALVES: Íbamos 5 personas. Siempre volábamos con 2 pilotos, un representante del gobierno de Colombia, 2 analistas de sistemas, que éramos Keith Stansell y yo.

Por Colombia, estaba el sargento Alcides Cruz. Apenas caímos a tierra, nos vimos rodeados por las Farc. Tan pronto salimos de la aeronave, los guerrilleros mataron a nuestro piloto y al sargento Cruz.

Thomas Janis, el piloto fue un hombre con una gran historia en el ejército de los Estados Unidos. El hizo parte de las fuerzas especiales, Delta Force. Cuando el motor del avión empezó a fallar, Thomas estuvo siempre muy tranquilo. Concentrado y enfocado solamente en salvar nuestras vidas. Nunca olvidaré la calma y el profesionalismo con los que él logró llevar el avión a tierra.

L I. ¿Cómo ocurrió la muerte de Janis y el sargento Cruz?

M G. Nosotros caímos encima de las Farc. Cuando abrimos la puerta del avión accidentado, la guerrilla ya estaba alrededor nuestro.  Janis y el sargento Cruz estaban heridos y tenían que caminar muy despacio. A los pocos minutos, mataron Janis de un balazo en la cabeza.

Al sargento Cruz lo hicieron sufrir hasta que murió.

Cuando fue secuestrado, Marc Gonsalves no hablaba español. Además del trauma que produce un secuestro, para él y sus compañeros la experiencia era aún más agobiante por no entender una sola palabra de sus secuestradores. “Era muy difícil. Fue como si hubiéramos llegado a otro planeta. Todo fue diferente. No entendía el idioma, nunca había probado la comida que ellos me daban. Nunca me habían tratado así, con una persona amenazándome permanentemente con matarme”.

L I. ¿Cómo aprendió español?

M G. Uno de mis compañeros, Thomas Howes hablaba un poco. Pero con el tiempo, leyendo una biblia, oyendo a los guerrilleros o a otros secuestrados y leyendo la biblia fui aprendiendo el idioma. Los niños de la guerrilla fueron los que más me enseñaron.

L I. Por cuenta del proceso de paz, las Farc han seguido mintiendo. El cabecilla máximo de esa organización terrorista, alias Timochenko, dice que sólo tienen a 23 menores en su poder. ¿Durante los 5 años que usted estuvo secuestrado, vio niños reclutados forzadamente por la guerrilla?

M G. Sí. Había muchos niños, muchísimos niños. Y los que no eran menores cuando yo estaba allá, es porque llegaron siendo niños y crecieron en la guerrilla. Era muy difícil encontrar a un guerrillero que no hubiera empezado en las Farc siendo menor de edad.

Esa organización no podía funcionar sin niños combatientes.

L I. ¿Usted vio niños que fueran utilizados como esclavos sexuales?

M G. Sí. Recuerdo un caso particular que me impresionó muchísimo. Ella se llamaba Rocío, una niña de 14 años que era obligada a estar con un guerrillero de 44 años. Era un tipo originario de la costa y lo presentaban como un supuesto intelectual del grupo terrorista.

Cuando las niñas quedan embarazadas no pueden tener a sus hijos.

Y esto no se lo estoy diciendo con base en rumores que hubiera escuchado. Se lo digo porque cuando estuve secuestrado vi con mis propios ojos esto que le voy a contar: una niña guerrillera quedó embarazada. Cuando se supo que ella esperaba un bebé, fue forzada a practicarse un aborto. Fue una escena realmente asquerosa. Primero, le pusieron unas drogas con las que buscaban matar al bebé y luego le inyectaron otro medicamento para inducir la expulsión del cadáver del bebé.

L I. ¿Esos niños eran obligados a estar armados?

M G. Los niños, cuando eran menores de 14 años cargaban pistolas. Cuando eran de más de 14 años ya tenían fusil. En una de las marchas que me obligaron a hacer para llevarme de un campamento a otro, vi a un niño de unos 12 años, muy asustado cargando ollas y utensilios de cocina. Me impresionó que, además, llevaba una pistola colgando a uno de sus costados. ¡Un niños de 12 años!

“La holandesa Tanja Nijmeijer me amenazaba y me decía cómo me iban a matar”

Pocos meses después del secuestro, Colombia conoció una primera prueba de supervivencia de los 3 contratistas norteamericanos. Se trató de una entrevista que les hizo el periodista Jorge Enrique Botero. Marc Gonsalves recordó ese episodio en el que también intervino la terrorista holandesa, Tanja Nijmeijer, guerrillera que delinque con el alias de Alexandra Nariño.

M G. Cuando nos dijeron que íbamos a hablar con un periodista, me llené ilusión y esperanza. Pero no. Jorge Enrique Botero es totalmente un muñeco de las Farc. El estuvo allí para reproducir la propaganda de las Farc.

Esa entrevista fue hecha para manipular al país, para manipular a los Estados Unidos y para que Colombia suspendiera los rescates de los secuestrados.

L I. ¿Qué papel jugó la holandesa Tanja Nijemeijer en esa entrevista que hizo Jorge Enrique Botero?

M G. Ella fue la traductora. Pero el asunto va más allá. Ella era la única de la guerrilla que hablaba inglés y era la que nos decía permanentemente cómo iban a matarnos en caso de que hubiera una operación de rescate. Todo el tiempo nos amenazaba y nos atormentaba.

L I. Ella tiene una solicitud de extradición emitida por una corte federal de los Estados Unidos. Igualmente, Interpol expidió una circular roja en contra de ella. Hoy por hoy, Colombia se ha convertido en un país refugio para ella. ¿No siente frustración al darse cuenta que el gobierno del expresidente Obama no ejerció presión para lograr que Colombia entregara a esa terrorista?

M G. Colombia está caminando sobre una línea muy delicada y debe tener mucho cuidado porque está albergando terroristas. Ella no es ciudadana colombiana y creo que se violan las leyes internacionales cuando Colombia le da una cédula a una terrorista. Creo que se están violando las leyes internacionales al darle albergue y protección a la terrorista holandesa, Tanja Nijmeijer.

Yo le he entregado toda esa información al FBI y a la policía.

L I. Se ha confirmado que el gobierno colombiano en efecto sí le solicitó a Barack Obama que liberara a alias Simón Trinidad quien fue condenado, precisamente, por haber participado en su secuestro. ¿Tuvo temor cuando supo que su victimario habría podido ser perdonado por Obama?

M G. Jamás pensé que eso fuera posible. Pero recibí información de un funcionario muy alto del gobierno de los Estados Unidos en el sentido de que estaban preparándolo todo para liberar y trasladar a Trinidad a Colombia.

Empezamos a escribir cartas al gobierno diciendo que nosotros éramos víctimas de él. Fuimos a Washington y hablamos con un asesor del presidente Obama. Fuimos muy enérgicos al solicitar que no soltaran a ese terrorista.

Ese viaje a Washington lo hice con mis dos compañeros de secuestro y con la familia de Tom Janis. También escribimos a nuestros senadores y representantes. Al final, logramos que él no fuera perdonado por Obama.

L I. Otro de los “puntos de honor” de las Farc es el de lograr que el departamento de Estado las retire de la lista de organizaciones terroristas internacionales. ¿Con este nuevo gobierno en cabeza del presidente Trump, usted cree que será posible que las Farc dejen de ser calificadas como terroristas?

M G. Yo no creo. Estoy preparado para contar la verdad sobre las Farc. Mire: las Farc entraron a la lista de terroristas en 1997 después de haber matado a un norteamericano que se llamaba Frank Pescatore. Él era geólogo y trabajaba en Colombia. Las Farc lo secuestraron y lo mataron. Luego de asesinado, las Farc abrieron su cadáver, le sacaron todos sus órganos y lo rellenaron para hacerlo parecer como si estuviera con vida para enviar fotografías a la familia a la que les exigieron pagar para que él pudiera salir con vida del secuestro.

Nosotros no somos los únicos norteamericanos que fuimos víctimas de ellos. Después de lo que las Farc le hicieron a Frank Pescatore, mi gobierno decidió incluirlos en la lista de terroristas y de ahí no deberán salir nunca.

Después de haber sobrevivido al secuestro, Marc Gonsalves lleva 9 años reconstruyendo su vida y recuperándose del trauma que le produjeron las Farc. “Salí con una nueva visión de la vida. Ahora valoro cosas a las que antes no les asignaba mucho valor, como por ejemplo sentarme a hablar con mi mamá, con mi papá, estar con mi familia y con mis amigos. Soy feliz disfrutando de la libertad, hago las cosas que me alegran. Vivo libre y contento”.

@IrreverentesCol

Publicado: enero 30 de 2017