El país fue notificado por parte de los cabecillas de FECODE, liderados por el brutal Nelson Alarcón, que su propósito en el paro no es distinto que el de ganar terreno de cara a las elecciones de 2022.

Y para ello, no dudan en perjudicar a millones de niños que durante más de un mes no pudieron recibir sus clases.

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Recientemente, el gobierno ha dicho que los profesores que no atiendan clases presenciales, no recibirán su salario. Es una medida estupenda. Los niños tienen que volver al colegio. El encierro de más de un año es letal. Las secuelas psicológicas pueden ser irreversibles y la virtualidad no es del todo óptima para educar a quienes aprenden sus primeras letras. Ellos, los niños, necesitan del acompañamiento presencial de sus maestros.

Ese es un sindicato brutal, politizado, sus dirigentes son unos vulgares politiqueros concentrados en adoctrinar a los niños y no en educarlos.

Uno de los primeros objetivos de quien quiera hacer una reforma a la educación en Colombia debe ser el de la abolición de FECODE. Las personas son libres de sindicalizarse. Tienen todo el derecho de hacerlo, para buscar unas mejores condiciones laborales.

Pero está probado que FECODE tiene intereses distintos. Actúa como un partido político adscrito a ideas radicales socialcomunistas. Abundan los ejemplos incontrovertibles de miembros de FECODE impartiendo lecciones políticas a niños que apenas empiezan a educarse.

El adoctrinamiento hace un daño irreparable. Cercena el libre desarrollo de la personalidad de los niños. Los que dirigen FECODE son seres totalmente intolerantes, militantes activos del neocomunismo que se han hecho al monopolio de la educación pública.

Los profesores que no compartan las ideas extremistas, son hostigados por el sindicato. Miles de educadores se ven forzados a afiliarse a esa agremiación para evitar constreñimientos y persecuciones.

La ministra de Educación María Victoria Angulo ha dado muestras de ser una funcionaria inteligente, sensata y muy eficaz. Una de las grandes áreas del gobierno Duque donde mejores avances se han registrado ha sido, precisamente, en el de la educación. Ella ha anunciado que, al regreso de las vacaciones de mitad de año, deberán retomarse las clases presenciales. Los profesores que no cumplan la directiva, no recibirán su salario.

Pero la instrucción debe ir más allá. FECODE ha suspendido el paro, pero solamente durante la jornada de vacaciones. Sus dirigentes están listos para volver a suspender clases cuando se reactive el calendario escolar. Así las cosas, el gobierno tiene la facultad para suspender los salarios de quienes continúen siguiendo las directrices del candidato al senado y presidente de ese gremio, el cuestionado Nelson Alarcón.

Si no quieren trabajar, que asuman las consecuencias de sus actos. Paralelamente, debe empezar a trabajarse, cuanto antes, en un nuevo modelo para la agremiación de profesores públicos. La consigna debe ser una: hay que acabar con FECODE.

@IrreverentesCol

Publicado: junio 20 de 2021