A través de su periodista de bolsillo, una mujer reconocida por haberle hecho toda suerte de mandados al narcogobierno de Samper, el polémico magistrado Cesar Augusto Reyes ha empezado a mostrarse como una supuesta víctima de amenazas y constreñimientos.

Según él, sus computadores fueron objeto de un ataque remoto, con el fin de sustraer la información que allí reposaba. Luego, alega, unos tipos embozados ingresaron violentamente al edificio en el que reside con el propósito de tomar unas fotografías.

Esa, en resumen, es la denuncia que Reyes dice haber presentado ante la fiscalía. Afortunadamente, será fácil hacer la investigación y comprobar si es cierto lo dicho por el perseguidor con toga, excontratista de Santos y rabioso enemigo del presidente Uribe y del uribismo.

Es de suponer que el edificio en el que reside el flamante magistrado boyacense tiene cámaras de seguridad -hasta los barrios más humildes de Bogotá cuentan con ellas-. Las autoridades deben, entonces, entrar a revisar las imágenes para determinar cuánta verdad hay en lo dicho por Reyes Medina. Surgen algunos interrogantes que deben ser dilucidados. Los más importantes, aclarar por qué el esquema de seguridad del magistrado no intervino, por qué no se solicitó la presencia inmediata de la policía y por qué hasta ahora trasciende esa historia que, hasta el momento, parece una fábula y no una amenaza. De nuevo, debe esclarecerse y, de llegar a ser verdad lo denunciado, la justicia tiene el deber ineludible de determinar si los supuestos encapuchados efectivamente estaban retratando la residencia de Reyes. De ser cierto, el siguiente paso consiste en su identificación y, por supuesto, conducción para efectos de que aclaren porqué lo hicieron.

Respecto de la segunda denuncia: el ‘hackeo’ de su computador, un perito podrá hacer la trazabilidad y descubrir si aquello sucedió, desde dónde se realizó y cuál fue la información sustraída. Pero de nuevo, la versión denunciada no parece muy creíble y tiene todo el perfil de las típicas puestas en escena que prepara ‘Don Iván’ para prefabricar pruebas con las que luego se acude a instancias como la CIDH con el fin de tener elementos suficientes para hacer el bochinche correspondiente.  

Reyes Medina es un farsante y un abusivo. Existen evidencias de que, valiéndose de su condición, investiga a personas sobre las que no tiene competencia. Aquellos que han puesto en conocimiento de la opinión pública su verdadero talante y sus desmanes están en la mira de ese magistrado que no pierde oportunidad para indagar sobre sus vidas privadas, negocios particulares y cuestiones familiares. Si eso no es un prevaricato, entonces ¿qué lo es?

No puede perderse un segundo. Hay que determinar la autenticidad de las tales amenazas que Reyes mandó a cacarear a través de la periodista de marras y de resultar que los hechos son ciertos, descubrir quién o quiénes están detrás de los mismos, pues en este episodio protagonizado por Reyes -la vulgar persecución contra el presidente Uribe Vélez- abundan las falsedades, los testigos amañados y, por supuesto, las pruebas manipuladas.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 28 de 2021