Cada vez son más duros y contundentes los golpes que recibe la dictadura venezolana. El gobierno de los Estados Unidos, que anunció fuertes medidas contra el régimen, consistentes en el congelamiento de recursos provenientes de la venta del petróleo, avaló la designación de Carlos Vecchio como encargado de negocios (nominación que se hace en diplomacia a quien hace las veces de embajador encargado) ante Washington.

Horas después de dicha designación, la cancillería colombiana anunció que el representante del gobierno de Juan Guaidó en nuestro país será Humberto Calderón Berti.

El senador José Obdulio Gaviria aplaudió la verticalidad observada por el presidente Duque y su canciller Carlos Holmes Trujillo. En diálogo con LOS IRREVERENTES, el congresista -uno de los más destacados del uribismo- aseguró que “el cambio en la política colombiana frente a Maduro y su camarilla ha sido el catalizador para que esa dictadura colapse. Hoy, nadie puede albergar duda alguna de que esos delincuentes se mantuvieron en poder gracias al apoyo indignante que le dieron gobiernos como el de Juan Manuel Santos. Recibo con mucho beneplácito la noticia de que nuestro ministerio de Relaciones Exteriores haya aceptado de manera inmediata la acreditación del señor Calderón Berti como nuevo embajador de Venezuela -la Venezuela de Guaidó- en nuestro país”. 

Lo de la ONU fue letal

El régimen despótico de Nicolás Maduro se encuentra cada vez más arrinconado. En la sesión del consejo de seguridad de la ONU que tuvo lugar el fin de semana pasado, quedó plasmado que la satrapía chavista sólo es respaldada por unos pocos países, la gran mayoría de ellos antidemocráticos, como es el caso de Rusia, China y Bolivia.

Otros Estados, particularmente las islas del Caribe a las que Hugo Chávez oportunamente sobornó, siguen firmes con el régimen. Pero aquellas naciones se limitan a pensar en sus propios intereses y no en la tragedia que padece el pueblo venezolano.

Claro que la situación de Venezuela se constituye en una amenaza para la paz mundial. Maduro es un salvaje acorralado, fuertemente armado y capaz de emprender acciones bélicas en aras de salvar su propio pellejo.

Su desafuero es absoluto. En pocos días, más de 40manifestantes fueron brutalmente acribillados por las estructuras armadas delincuenciales que cumplen las órdenes del usurpador venezolano.

Canciller, Carlos Holmes Trujillo

La mayoría de los Estados formalmente ratificaron su reconocimiento al presidente interino Juan Guaidó, mientras que naciones poderosas como Alemania, Francia y Gran Bretaña dieron un plazo de 8 días para que Maduro dé un paso al costado y se convoque a unas elecciones libres y justas.

El paso de la tiranía a la libertad no se produce en un abrir y cerrar de ojos. Al decir de los expertos, el momentumpolítico que se está observando no puede ser desaprovechado. Como bien dijo el representante de Brasil en la sesión del consejo de seguridad, todas las opciones deben ser tenidas en cuenta, menos la del diálogo con Maduro. Con muy buen criterio, el embajador brasilero alertó respecto de la estrategia macabra del dictador consistente en buscar canales de comunicación política con el único fin de ganar tiempo y esperar a que la presión internacional en su contra, empiece a ceder. 

A las cosas hay que llamarlas por su nombre. Si el mundo hoy tiene su mirada fijada sobre el régimen de Maduro, esto se debe, en muy buena medida, al liderazgo indiscutible de Colombia tanto en la OEA como en el denominado grupo de Lima. 

Al fin y al cabo, nuestro país es el que más padece la tragedia humanitaria que se vive en Venezuela. En nuestro territorio hemos recibido cientos de miles de personas que legítima y humanitariamente huyen del despotismo.

A pesar de nuestras dificultades internas, hemos logrado sobrellevar el creciente influjo de ciudadanos venezolanos, brindándoles la asistencia que requieren. Pero todas esas personas, cuyo número es superior a los 3 millones, tienen derecho a regresar, a reencontrarse con sus familiares y a recomenzar sus propias vidas. 

Siendo senador de la República, Iván Duque viajó a La Haya y presentó personalmente una denuncia ante la Corte Penal Internacional solicitándole a la fiscalía de ese organismo que se inicie una investigación contra Maduro por los múltiples crímenes de lesa humanidad que él directamente ha ordenado. 

Durante la era Santos, Colombia observó una posición vergonzosa frente a la dictadura venezolana. La canciller de entonces, María Ángela Holguín, atada por una íntima amistad personal con Maduro, se abstuvo de emprender las acciones internacionales en contra de ese régimen mafioso y terrorista. 

La posición de ahora es diametralmente distinta. En la sesión del consejo de seguridad, el canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo hizo una contundente intervención en la que dejó en claro que el régimen de Maduro es aliado del terrorismo. “La dictadura en Venezuela ha constituido una amenaza para la paz, la seguridad y la estabilidad en la región, además de ser contraria a la legalidad internacional y en particular al derecho interamericano. Colombia, como país vecino de Venezuela, conoce y sufre las consecuencias. Esa dictadura se apoderó de propiedades de empresarios de nuestro país… llevó a los más bajos niveles un intercambio comercial que fue próspero y beneficioso para los dos países y ha servido de refugio para los grupos terroristas que delinquen y atentan contra la vida, los bienes, la seguridad y la tranquilidad de los ciudadanos en Colombia”.

Aquellas palabras del ministro Trujillo son una radiografía concluyente de la Venezuela que dejaron Maduro y sus secuaces.  Como reza la letra de nuestro himno nacional, cesó la horrible noche. La caída del agonizante régimen se producirá en cuestión de días, siempre y cuando los Estados que han expresado su reconocimiento al presidente interino Juan Guaidó obren en consecuencia. Flaco servicio a la causa de la libertad venezolana, prestarán aquellos gobiernos que no entiendan que a Maduro no se le puede entregar un centavo más.

Mientras Maduro tenga recursos, podrá seguir oprimiendo al pueblo y comprando lealtades de las fuerzas militares de su país.

Lo cierto es que el mundo entero está haciendo lo que le corresponde para facilitar el retorno de la democracia a Venezuela y la salida de la dictadura que, como quedó establecido en la reunión del consejo de seguridad, es una verdadera y delicada amenaza contra la paz mundial.

@IrreverentesCol

Publicado: enero 30 de 2019