La banda terrorista del M-19 cometió los peores crímenes de lesa humanidad. Fue la organización que introdujo en Colombia uno de los peores crímenes que se pueden cometer contra una persona: el secuestro.

Establecieron las denominadas “cárceles del pueblo” a las que llevaban inocentes que luego eran “juzgados” y demencialmente ejecutados. Decenas de mujeres fueron brutalmente violadas y luego asesinadas.

Hoy, muy pocos recuerdan a los miles de colombianos de todas as regiones que sufrieron los abusos de esa estructura delincuencial que en los años 80 del siglo pasado se convirtió en el brazo armado de Pablo Escobar. El criminal Iván Marino Ospina –padre del actual senador del partido Verde, Jorge Iván Ospina-, fue el encargado de mantener los vasos comunicantes entre el jefe del cartel de Medellín y esa organización guerrillera.

Con dinero y armas proveídas por Escobar, el M-19 planificó y ejecutó la demencial toma y posterior incendio del palacio de Justicia, operación terrorista que acabó con la vida de magistrados y ciudadanos inocentes, cuya única culpa era la de estar en ese recinto en el momento en que el escuadrón asesino resolvió ingresar a sangre y fuego para acabar con la rama judicial de nuestro país.

El M-19 se desmovilizó y todos, absolutamente todos sus cabecillas quedaron impunes. Ni pidieron perdón ni repararon a sus víctimas. Mucho menos pagaron por sus delitos.

Entre los amnistiados estuvo el chavista Gustavo Petro, un sujeto que a pesar de la segunda oportunidad que le dio la sociedad, parece sentirse orgulloso de los crímenes cometidos por su banda criminal.

Cuando una estructura armada al margen de la ley resuelve desmovilizarse, se entiende que ésta asume el compromiso de eliminar todas sus insignias y símbolos. Por eso, poca credibilidad hay respecto de la supuesta voluntad de paz de las Farc, organización que mantuvo su nombre, su bandera y continúa rindiéndole homenajes a los cabecillas de esa banda, personas que planificaron y ordenaron la comisión de actos de ferocidad y barbarie.

Simpatizantes de la banda terrorista M-19 agitando su bandera frente al consulado de Colombia en Londres

Con indignación e impotencia, la colonia colombiana residente en la ciudad de Londres, tuvo que soportar que facinerosos simpatizantes del M-19, hondearan banderas de esa organización en la sede consular colombiana el día de las elecciones de segunda vuelta. Como es natural, se trataba de electores de Gustavo Petro, desadaptados que gritaban arengas intimidatorias que reivindicaban las bestiales acciones que en su momento llevó a cabo esa guerrilla que tanto dolor y desolación causó en nuestro país.

Aquel es el talante revanchista que mueve a un grupo muy significativo de militantes del denominado petrismo. Son personas que sueñan con acceder al poder para perseguir y amedrentar a los colombianos de bien.

Triste y lamentable que Petro permita y acepte el respaldo de sectores extremistas que justifican el uso de la violencia y las armas. La pregunta que surge es si se va a valer de aquellos facinerosos para la oposición que le ha declarado al gobierno del presidente Iván Duque Márquez.

@IrreverentesCol

Publicado: junio 20 de 2018