No son pocos los funcionarios de Juan Manuel Santos que tarde o temprano deberán ser conducidos ante los tribunales para que respondan por los abusos y delitos que cometieron durante los nefastos 8 años de aquel oscuro gobierno. 

Luis Guillermo Vélez Cabrera es, sin duda ninguna, uno de los primeros a los que no los puede seguir acompañando la impunidad. Llama la atención que la justicia no haya querido proceder en contra de él, a pesar de las múltiples evidencias que pesan en su contra. 

Como Superintendente de Sociedades de Santos, Vélez se encargó de proteger abusivamente a sus viejos amigos y patrones, Tomás Jaramillo y Juan Carlos Ortiz, cerebros y ejecutores de la más grande estafa que se ha registrado en la historia reciente de Colombia: Interbolsa.

Está ampliamente documentada la estrecha amistad que existe entre Jaramillo, Ortiz y e Luis Guillermo Vélez, invitado frecuente a los suntuosos convites que ellos organizaban y en los que hacían vulgar ostentación -cual mafiosos- de su fortuna. 

Una vez estalló el escándalo, Vélez en su condición de Superintendente hizo todo lo que estuvo a su alcance para favorecer a sus viejos amigos, permitiéndoles ganar tiempo precioso gracias al cual pudieron esconder sus inconmensurables fortunas.

Luis Guillermo Vélez con Santos y sus amigos, los estafadores de Interbolsa

Para desviar la atención, Vélez, quien nunca dijo que una de sus tías, la señora Alina Mosquera figura como supuesta “víctima” de Interbolsa, se concentró en la confiscación bastante cuestionable de los bienes de uno de los socios del denominado “Fondo Premium”, Víctor Maldonado.

Apelando a un decreto que fue expedido en el gobierno del presidente Uribe para hacerle frente a la pirámide liderada por el extraditado David Murcia Guzmán, Luis Guillermo Vélez ordenó la incautación de todas y cada una de las propiedades de Maldonado mientras volteaba la mirada respecto del patrimonio de sus amigos Ortiz y Jaramillo quienes al día de hoy, a pesar de estar en la cárcel, han logrado salvar sus propiedades las cuales hace mucho tiempo debieron ser utilizadas para reparar a los miles de ciudadanos que cayeron en la estafa de Interbolsa. 

Lo cierto es que Luis Guillermo Vélez, como el también exsuperintedente de Industria, Pablo Felipe Robledo fueron unos agresivos y letales policías políticos al servicio de Juan Manuel Santos, persiguiendo alevosamente a los contradictores del gobierno para el que trabajaban y, como es el caso de Vélez, valiéndose de su posición en el servicio público para favorecer de manera ilegal a sus amigos, prefabricando montajes contra terceros, causando daños multimillonarios por los que tarde o temprano el Estado tendrá que responder, a través del pago de indemnizaciones que tendrán que ser canceladas con el dinero de todos los colombianos. 

Contra el señor Luis Guillermo Vélez -quien también es socio del director de la revista Semana, Alejandro Santos- hay pruebas abundantes. A pesar de ello, sigue impune y gozando de una fabulosa fortuna que él alega haber amasado a lo largo de su ejercicio profesional. 

@IrreverentesCol

Publicado: abril 24 de 2019