En entrevista con LOS IRREVERENTES, el senador José Obdulio Gaviria responde a las presiones que ha recibido en los últimos para que presente el informe de instrucción del proceso contra el magistrado Pretelt en 5 días.

Los Irreverentes: Tres de sus colegas de la Comisión de Instrucción del Senado aseguran que el término para proyectar una decisión en el caso Pretelt es de cinco días.

José Obdulio Gaviria: Soy el instructor. Me corresponde estudiar el asunto y presentar un proyecto de resolución admitiendo o rechazando las acusaciones. Es lo que ordena la ley. Esto está íntimamente ligado al derecho fundamental al debido proceso y al principio que guía la función judicial: justicia pronta y cumplida. No, pronta pero ajena a la legalidad o injusta; ni lenta aunque sea justa. Son dos componentes inseparables. Pronta, no acelerada; y cumplida, no arbitraria ni prejuiciada. Justicia pronta y cumplida; ni linchamiento ni complicidades.

El expediente tiene unos 5.200 folios, más o menos. Deberé leerlos. ¿Por qué quieren que no los lea? He descubierto una cultura de trabajo parlamentaria deplorable y reprensible: a muchos congresistas les hacen la tarea. Los ministerios, la Fiscalía, la Defensoría del pueblo… Yo haré mi tarea y no me dejaré imponer el criterio inquisidor del Fiscal encargado o de algún ministro. Tampoco voy a permitir que los tiempos de mi labor sean fijados por una columnista alevosa y el terrorista, alias “Iván Márquez”.

LI: Dicen que usted y sus compañeros de la Comisión tienen compromisos políticos con Pretelt y lo van a absolver…

JOG: Eso es presumir que somos prevaricadores. Estamos hablando de impartir justicia. Pero tan pecaminoso es querer absolver a quien se debe, en derecho; como querer que se condene a alguien a quien se deba absolver por miedo al qué dirán en algunos medios de comunicación. Ambas son expresiones de la prevaricación. Es tomar determinaciones quitándose la venda, es decidir por simpatía o animadversión.

Me impresiona el histerismo con el que reciben algunos senadores las andanadas semanales de una periodista obsesionada con la acriminación en el caso en referencia. Todos los miércoles cuchichean, comentan, miran de reojo… Hay que ser impasibles frente al halago y frente al denuesto. No podemos prevaricar para que una señora deje de escribir improperios. Mire que no mantener la calma induce a plantear proposiciones impúdicas, como que leamos 5 mil folios en cuatro días y redactemos una resolución seria en medio día.

LI: ¿Entonces se tomará los 60 días para estudiar todo el expediente?

JOG: Norma que establezca plazo de dos meses no existe. En eso tienen razón mis corresponsales. Yo soy el que calculó ese plazo. Incluso me pareció prudente aunque corto. Le recuerdo que quienes hemos tomado en serio la tarea legislativa y de control político, y hacemos la tarea personalmente, estamos en muchas cosas a la vez: soy ponente en un proyecto del anterior Defensor del Pueblo, que pretende hacer una carnicería con las normas que rigen la tutela. El facilismo de la mayoría le permite copiar y pegar lo que les manda la Defensoría. Ni siquiera se dieron cuenta de que les metieron el embuchado de hablar como los chavistas, jueces y juezas, por ejemplo. Yo estoy seguro de que los senadores no querrán introducir ese lenguaje sexista -que tan duramente ha combatido la RAE- en nuestras leyes. Pues esa sola ponencia me ha demandado cinco días de trabajo; más las audiencias públicas que hemos citado, más las reuniones del partido, más el estudio de ponencias para proyectos que se van a discutir en las próximas tres semanas. En  esas circunstancias, sesenta días para estudiar el expediente, resultan pocos. Y que diga lo que quiera la columnista de marras.

LI: De todas maneras hay trabajo adelantado. Por ejemplo, la Fiscalía considera que el Magistrado es culpable, que hay suficientes pruebas para condenar al Magistrado.

JOG: Le respondo lo mismo que dije a un connotado periodista de una cadena radial. Su pregunta es completamente pertinente y si un senador instructor la responde, él es un impertinente. Solo una aclaración. El fiscal no es fiscal en esta causa. Por eso debe callar. Debe dejar de presionar indebidamente al senado, como dicen que hizo en la Cámara de Representantes.

@IrreverentesCol