El gobierno de Juan Manuel Santos, se caracteriza por decir una cosa y hacer otra, o simplemente no hacerla la mayoría de las veces. Ya las Farc lo conocen y se aprovechan de eso, bobos que no son.

En un tema tan delicado para Colombia, como es la implementación del Acuerdo de Paz, que además de malo para el país, es ilegítimo, porque no se respetó la voluntad popular del plebiscito, hoy nos encontramos en una total descoordinación, entre las nuevas normas aprobadas o en vía de aprobación, los tiempos establecidos, y las entidadades que deben encargarse de el proceso, operación y logística del Acuerdo. No hay derecho que el gobierno en seis años no haya sido capaz de montar la estructura necesaria para cumplir con lo firmado.

Ya comenzaron las ampliaciones de los plazos, debido al desorden del gobierno y a su incapacidad de ejecutar lo que prometió. Esta desorganización poco a poco va llevando a que nada se respete y nada se cumpla tampoco por parte de las Farc. Además de concederles lo divino y lo humano, ahora, les permiten no cumplir con los tiempos establecidos, ya que ni el mismo gobierno cumple. Es decir, si el gobierno no cumple, cómo va a cumplir las Farc.

La extensión del tiempo se dio para la recuperación de las armas y explosivos en 942 caletas, según dice las Farc. Es claro que no existe inventario y las localizaciones no creo que estén a la mano. Estoy segura son muchas más y esas quedaron en manos de las disidencias. Mientras el gobierno, no se puede organizar ni para la entrega de las armas, así mismo la ONU, a la que tienen de allá para acá sin ningún sentido, las Farc aprovecha para mostrarse fuerte, organizada y hasta se da el lujo de exigir al gobierno orden. Qué penoso para Colombia, a lo que nos han llevado, a que la narcoguerrilla sea la que lleve la agenda. A mi me enseñaron que la luz que va adelante es la que más alumbra. Como dicen en mi tierra, nos llevó el que nos trajo.

Las zonas veredales tampoco estuvieron a tiempo, así que hubo necesidad de darles más plazo. Las que ya están listas no han recibido sino críticas por parte de la narco guerrilla. Según ellos, son muchas las facilidades que les hacen falta para vivir bien. No entiendo como podían vivir en el monte en cambuches, con todas las dificultades que implica vivir en las selvas, muchas muy húmedas y ahora exijan vivir en sitios con más lujos de lo que sería necesario. No es sino escucharlos en entrevistas que les hacen en televisión, no tienen baños suficientes, hace calor, hace frío,no hay agua, no hay guarderías para los niños, faltan médicos y sicòlogos, los niños no tienen parque para jugar, la ropa no llega, la comida tampoco. En fin, son tantas cosas las que piden que parecería que se van a quedar allí para siempre.

Quedarse para siempre en las zonas veredales, implica tener a la guerrilla junta, con todo lo que eso conlleva. La unión hace la fuerza, dicen.  No habría la relación que se necesita con la comunidad para la reinserción y el tema del trabajo o empleo se complicaría si tenemos en cuenta que en esos sitios no hay para todos. Si hay algo importante en la reinserción es que vuelvan a sus familias, a su tierra y a sus costumbres.

Otro problema al que hay que ponerle mucha atención es la erradicación de las minas antipersona. En Colombia, a diferencia de muchos países, no es una tarea fácil. Por un lado las Farc no tienen un inventario de donde sembró las minas y por otro en un país con tanta lluvia e inundaciones, las minas se han movido del lugar original, generando así muertes de muchos inocentes.

Mientras esto sucede, se han ido liberando los guerrilleros más peligrosos, aquellos que debían pagar hasta 40 años de cárcel.

Esto ha generado mucho desconcierto en la comunidad que no entiende como esos victimarios andan sueltos y tantos inocentes siguen detenidos y sin esperanza de salir.

Me pregunto, adonde van y que hacen todos estos criminales de alta peligrosidad sin ningún control del gobierno.  No han podido organizarse para las caletas y las zonas veredales, se imaginan sí lo habrán hecho con todos estos personajes.

Muy preocupante lo que se dice en altas esferas y es que el programa de reinserción de Presidencia, cada día se debilita más y no ha tenido una participación esencial, cómo debía ser, en la implementación del Acuerdo. Son los únicos en el estado que tienen experiencia en desmovilización y reinserción, con muchos casos de éxito. Si no son ellos, en donde ya está la infraestructura y el recurso humano entrenado, entonces quien se va a encargar en este mundo de improvisaciones.

Lo que si es cierto y muy triste es que mientras el gobierno corcovea, las Farc se empodera y la paz que nos anunció Santos, nada que llega.

P.D. Ojo a las disidencias y las bandas criminales. Son las nueva  Farc.

@AliciaArango

Publicado: mayo 31 de 2017