Ramiro Bejarano, beneficiado con millonarios contratos de la ANI, se ha abstenido de escribir contra el director de esa agencia.

El abogado Ramiro Bejarano lanza dobles y mandobles desde su famosa columna dominical en El Espectador. Ya hace varios años que las “Notas de Buhardilla” del exdirector del DAS del narcogobierno de Ernesto Samper, se han convertido en un botafuegos del que nadie se salva.

Bueno, casi nadie.

Desde que estalló el escándalo de Odebrecht, Bejarano Guzmán ha publicado 8 columnas en las que de una u otra manera se refiere al caso de corrupción más grande de los últimos años.

Lo curioso es que en aquellos artículos, el furioso escritor se concentre en atacar violentamente al uribismo, actitud que no se le ve frente al gobierno.

La libertad de opinión es uno de los grandes avances de la sociedad civilizada. Cada quien es libre de emitir su criterio como mejor le parezca, sin temor a ser perseguido por ello.

Pero llama poderosamente la atención que en ninguna de sus columnas sobre la trama de corrupción de Odebrecht, el beligerante jurista no haya hecho mención alguna a la entidad que es el eje del escándalo: la agencia nacional de infraestructura, ANI.

Para Bejarano, es gravísimo que Odebrecht le haya pagado al publicista de Óscar Iván Zuluaga, Duda Mendonça. En febrero de este año escribió que “el Zuluagabrecht tiene connotaciones desastrosas. La ligera explicación acerca de que OIZ no responde por lo que Odebrecht haya pagado a quien fuera su asesor durante la campaña sugiere su culpabilidad y su irresponsabilidad”.

Pero de su pluma no se ha escrito ni una sola línea sobre el comportamiento sospechoso del doctor Luis Fernando Andrade, director de la agencia nacional de infraestructura quien se reunía frecuentemente con el cuestionado senador Bernardo Miguel Elías, conocido como El Ñoño, en tiempos en los que el congresista intrigaba para que la ANI le regalara a Odebrecht la friolera de $900 mil millones de pesos para que construyera la carretera entre Ocaña y Gamarra, pasándose por la faja las leyes de contratación estatal. (Sobre los vínculos del director de la ANI y el senador Elías, le sugerimos que lea “De los botines de Sale, a las carteras de Ñoño”).

Ramiro Bejarano, su distinguida esposa doña Margarita Ricaurte Rueda y su hija Cristina Bejarano Ricaurte son socios de la firma Bejarano y Ricaurte abogados consultores Ltda.

Dicha firma ha celebrado 5 multimillonarios contratos con la agencia nacional de infraestructura, que suman $1299 millones de pesos. De esos contratos, dos fueron cancelados por mutuo acuerdo antes de su terminación.

A la firma de Bejarano, le fue otorgado un contrato por $232 millones de pesos el 29 de enero de 2016 para que asesorara a la ANI en el tribunal de arbitramento convocado por esa entidad contra la unión temporal desarrollo vial del Valle del Cauca.

Pocos días después de la suscripción de ese primer contrato, la ANI le dio otro por $301 millones de pesos (contrato número 053-2016) para llevar la representación judicial dentro de los trámites de anulación de la sociedad autopista Bogotá Girardot S.A.

Otro contrato a favor de Bejarano, ascendió a $46 millones de pesos para representar a la ANI en el tribunal de arbitramento convocado por la sociedad Autopistas Bogotá Girardot S.A.

La firma del exdirector del DAS no solo ha sido beneficiada por la ANI, pues en el registro público figura un contrato de $116 millones de pesos celebrado con la agencia nacional de defensa jurídica del Estado para intervenir en el tribunal de arbitramento que hay entre la ANI y la Ruta del Sol.

Pareciera entonces que los millonarios desembolsos a favor de Bejarano para que ejerza como defensor de la ANI, lo han motivado para que en sus columnas prefiera condenar a todos los involucrados en el caso Odebrecht, menos a la persona que, paradójicamente, está más untada en ese espantoso escándalo de corrupción: Luis Fernando Andrade, director de la agencia nacional de infraestructura.

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 15 de 2017