En múltiples intervenciones, el candidato uribista a la presidencia, Iván Duque ha dicho que su campaña está abierta para que se sumen sectores que en el pasado hayan sido críticos de algunas políticas del Centro Democrático, pero respetando el grueso del discurso y programa uribistas.

El CD tiene un proyecto de gobierno claro y quien se sume a la colectividad del presiente Uribe sabe cuáles son los derroteros que marcarán a la administración de Iván Duque.

En política es normal que la gente, al decir popular, se voltee. El país hoy registra a sujetos de la más baja catadura moral y personal como Roy Barreras y el corrupto Armando Benedetti respaldando la candidatura del exvicepresidente Germán Vargas Lleras. Tanto Benedetti como Barreras hasta no hace mucho tiempo se refirieron a Vargas con los peores términos. En una entrevista de finales del año pasado, Benedetti acusó a Vargas de ser “un ladrón”.

Por los lados uribistas, se ve algo parecido. Miembros del CD que durante largos meses señalaron a Duque de ser “comunista”, o de calificarlo como un candidato inviable, hoy lanzan codazos a diestra y siniestra para abrirse un espacio y lograr una buena ubicación en las tarimas desde las que Duque pronuncia sus discursos.

Se dirá que la política es una actividad en la que las posiciones pétreas son nocivas y que las circunstancias obligan a que las personas cambien de opinión.

Pero cuando se trata de principios, no hay cabida para el dinamismo. Es el caso del abogado y analista Francisco Barbosa quien durante buena parte del gobierno de Juan Manuel Santos fue un férreo defensor de las peores arbitrariedades de esa administración, sobre todo en lo que hacía referencia al proceso con la banda terrorista y mafiosa de las Farc.

Cuando el Centro Democrático denunció, por ejemplo que el gobierno violaba la ley al bajar el umbral de aprobación del plebiscito del 2 de octubre de 2016, del 50 al 13%, Barbosa escribió un análisis para la emisora Caracol diciendo que fue un “acierto” de la corte constitucional el haber avalado semejante despropósito.

Mientras el uribismo ha dicho y continúa diciendo que la justicia transicional contemplada en la denominada jurisdicción especial para la paz es un monumento a la impunidad, el abogado Barbosa en una columna para el diario El Tiempo en septiembre de 2016 –dos semanas antes del plebiscito- escribió que “el acuerdo en su capítulo de justicia transicional cumple todos los estándares internacionales al poner a las víctimas en el centro del debate y alejar el espectro maldiciente de la impunidad”.

En referencia al uribismo, aseguró que “no es cierto que el acuerdo esté construido sobre la base de la impunidad para delitos atroces…”. El abogado desafortunadamente no tenía razón: hoy, los autores de los peores crímenes de lesa humanidad, siguen impunes y muchos de ellos están a pocas semanas de posesionarse como senadores y representantes a la Cámara, corporaciones a las que llegarán por cuenta de que el gobierno, además, le regaló 10 curules a las Farc.

Durante la campaña plebiscitaria, Barbosa se desprendió de su condición de analista y académico, para convertirse en un activista político dedicado al proselitismo a favor del SÍ. En su cuenta de Twitter, lanzó una frase lapidaria en contra del Centro Democrático: “El SÍ se impone. Los partidos del NO tendrán que reinventarse para existir políticamente después del 2 de octubre”.

El que al parecer ha tenido que “reinventarse” políticamente ha sido el doctor Barbosa quien, sin sonrojarse, dio un triple salto mortal y ahora posa como gran promotor y defensor de la candidatura de Iván Duque, aseverando en círculos privados que de ganar Duque, él aspira a ser el ministro de Justica (¡!).

Curiosa la voltereta de Barbosa quien públicamente ha fustigado al presidente Uribe por confrontación con el humorista Daniel Samper, sobrino del narcopresidente Ernesto Samper Pizano.

La duda y los interrogantes quedan planteados. ¿El Barbosa que hoy se ha subido al bus de la victoria uribista es el mismo Barbosa que no hace mucho sostenía, sin sonrojarse, que las Farc tenían razón al decir que el acuerdo ilegítimo celebrado con Santos tenía carácter de “acuerdo especial”, lo que significa que estaba al mismo nivel de un tratado internacional?

Si Barbosa quiere votar por Duque, nadie puede impedírselo. Si quiere hacer proselitismo a favor del candidato del CD, él está en libertad de hacerlo, pero sus ideas, opiniones y criterios antagonizan con las del Centro Democrático, razón por la que un sujeto como él difícilmente podrá caber un gobierno uribista, pues la gente que votará por Duque, lo hará con la esperanza de que Colombia cambie íntegramente el destino al que Santos –respaldado por conceptos jurídicos como el Francisco Barbosa- condujo a Colombia.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 16 de 2018