Es hora de darle a nuestra infancia la protección que la Constitución promete, y el futuro que queremos para ella.

Voy a insistir una vez más en esto: nuestros niños son sagrados, son lo más importante y deben ser siempre nuestra prioridad. E insisto porque esta semana ha sido de emociones fuertes y encontradas. Por un lado, una noticia que me llena de esperanza y, por otro, unos hechos desgarradores que me indignan y entristecen.

Comenzaré por estos últimos. Otro niño murió esta semana en La Guajira, como consecuencia de la desnutrición. Como país creo que es hora de preguntarnos de manera crítica, ¿qué es lo que estamos haciendo? ¿Qué es lo que sucede con nosotros que podemos solidarizarnos, tan apasionadamente, con algunas tragedias y olvidamos tan fácil otras? ¿Será que escogimos no verlas, obviarlas, o cambiar de canal, emisora o tema? ¿Cómo es que podemos mostrar tales niveles de empatía frente a algunos y luego olvidar a los niños de La Guajira, que mueren de hambre y en la miseria absoluta? ¿Será que el drama de La Guajira se nos volvió paisaje y por eso le estamos dando la espalda?

Pero como si lo anterior no fuera duro, es secuestrada, abusada y asesinada, la pequeña Yuliana Andrea Samboní Muñoz. Ese crimen impresentable me duele como propio, por mi condición de mujer y madre. Esto, sin lugar a dudas, nos debe servir para despertarnos del letargo que nos ha llevado el hecho de soportar demasiadas tragedias a lo largo de nuestra historia.

Es que las cifras son muy preocupantes: dos niños son abusados sexualmente al día en Colombia, dos veces por día se repiten tragedias como la de Yuliana, ¡pero no las vemos! Dos veces al día el Estado le falla a la Nación cuando no puede evitarlas; dos veces al día, Colombia les falla a sus niños.

Es por eso que hoy quiero decir: ¡No más indulgencias con quienes abusan de nuestros pequeños! Los queremos a todos vivos, a todos sanos. Ya es hora de darle a nuestra infancia la protección que la Constitución le promete, y el futuro que queremos para ella.

En efecto, a la directora del ICBF, Cristina Plazas, le reitero mi apoyo. A Efraín Torres, mi colega de la Cámara de Representantes, que promueve un Proyecto de Ley en el Congreso para aplicar la cadena perpetua a los abusadores y violadores de menores, le digo: ¡adelante!, cuenta con mi voto, con mi disposición y con mi apoyo.

En la otra orilla de mis emociones está esa noticia que, como les dije, me llena de esperanza. El martes pasado, en la plenaria del Senado, se aprobó en cuarto debate el Proyecto de Ley que Amplía la Licencia de Maternidad, de 14 a 18 semanas. Soy autora de este, junto al Senador Iván Duque. El proyecto, que ahora deberá pasar a conciliación, se convertirá muy pronto en Ley de la República. Y lo mejor es que beneficiará a miles de mujeres y niños.

Esta ley tendrá implicaciones significativas y positivas sobre la calidad de vida de los Colombianos. Primero, porque el país acata las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en las que sugiere que las licencias de maternidad sean al menos de 18 semanas. Esto para

que los bebés puedan alimentarse exclusivamente de leche materna durante sus primeros meses de vida.

Segundo, porque con esta Ley se promueven relaciones más fuertes entre madre e hijo, y se fortalece la institución de la familia. Y tercero, con esta Ley se da un paso en la protección de las mujeres, que en demasiadas ocasiones se han visto en la obligación de escoger entre quedarse con sus hijos y conservar sus empleos.

Este proyecto que ha sido mi bandera, y que me llena de orgullo, es un gran avance para Colombia en cuanto a protección de su infancia. Claro, aún tenemos un largo camino por recorrer, pero ya empezamos a hacerlo.

@Tatacabello