Que conmovedor ver a Roy Barreras defendiendo a los niños del Caquetá. Cualquier espectador desprevenido pensaría que tal actuación fue una cruzada por la justicia de los indefensos. Un acto propio de aquellos defensores de la verdad que tanto brillan por su ausencia hoy en día…

Sin embargo, no hay nada más alejado de la verdad.

Si a Roy Leonardo le importaran en lo más mínimo los niños de este País no hubiera sido uno de los arquitectos de un proceso de negociación que permitió darles total impunidad a los responsables de los crímenes más atroces contra la niñez y otorgarles curules gratis en el Congreso a sujetos como Tornillo, responsable de innumerables violaciones, o Israel Zuñiga, cabeza de la masacre de Bojayá donde decenas de menores fallecieron.

Si somos sinceros, y esto no es un secreto para nadie en Colombia, a Roy Barreras lo único que le importa son los puestos y los contratos. Absolutamente nada más. Por eso adelantó la moción de censura en contra del Ministro Botero, para arrodillar al Gobierno de la mano con César Gaviria y German Vargas.

Frente a Botero, cabe decir, estaba en el lugar equivocado. Con su experiencia empresarial hubiera sido un magistral embajador en Estados Unidos o Ministro de Comercio, cargos desde donde perfectamente podría haber creado cientos de nuevos escenarios de exportación para la industria nacional. Desafortunadamente, terminó fulminado en un cargo que nunca se ajustó a su perfil.

No obstante, la forma vil en que salió de allí es inaceptable. El operativo militar frente al que algunos se rasgan las vestiduras fue completamente legítimo a la luz del DIH. Al Presidente le faltó respaldar con mas vehemencia a su funcionario y a su cúpula militar. Generar confianza en la tropa sin que el alto Gobierno los defienda de los ataques políticos es prácticamente imposible.

Sin lugar a dudas el Congreso le está midiendo el aceite al Gobierno y, por ahora, está ganando. La semana pasada fue el Ministro de Defensa, pero, como van las cosas, al de Agricultura le puede deparar el mismo destino en la Cámara.

Por eso, el Presidente debe ensillar al legislativo y hacerlo marchar a su ritmo. Hace rato se debió haber hecho sentir la autoridad presidencial por los pasillos del Capitolio. La agenda del País no puede seguir estancada por unos personajes chantajistas que jamás dejarán a un lado sus mezquindades individuales para anteponer los intereses superiores de la Patria.

PD: la valerosidad y el patriotismo de las Fuerzas Militares y la Policía Boliviana debe servir de ejemplo para los uniformados venezolanos. Gracias a ellos se acabó el régimen del ilegítimo Evo Morales, que quería seguir atornillado en el poder manipulando las elecciones en un notorio fraude electoral.

Ese es el camino para ponerle fin a la dictadura de Maduro. El día que los militares dejen de pensar en sus negocios con el Estado y sean conscientes del daño que causa ese Gobierno, la horrible pesadilla terminará.

@LuisFerCruz12

Publicado: noviembre 13 de 2019