En medio de la severa crisis causada por el Coronavirus, Petro y Roy Barreras han mostrado lo peor de ellos. Su naturaleza ruin, ha aflorado en todo su esplendor. 

Desde el mismo instante en que el gobierno del presidente Iván Duque anunció el primer caso en nuestro país del virus que tiene en vilo al mundo entero, Petro se ha dedicado a sacar provecho electoral de la situación.

No hay país en el que los partidos y líderes políticos no hayan cerrado filas con un propósito común: evitar que la pandemia arrase con los ciudadanos. Colombia, desafortunadamente, ha sido la excepción. Desde su cuenta de Twitter, red social de la que Petro ha abusado para estimular el odio y promover incendios sociales, ha lanzado toda suerte de mentiras con el propósito ruin de desestabilizar al gobierno de Iván Duque. 

En tiempos de altísima complejidad, como los que se están viviendo, aquellos que ejercen liderazgo tienen el deber moral de sumar y no de restar. Si el virus, que ha registrado un crecimiento diario del 40%, se desborda, nuestro país va a estar frente a una verdadera tragedia. Y aquello, debe ser prevenido desde todas las orillas ideológicas. 

A Petro, eso lo tiene sin cuidado. Su actitud, estimulada por la mezquindad, devela que no le importa el creciente número de personas infectadas por ese virus. Él, está valiéndose de la crisis para atacar a sus rivales, para desinformar e incentivar el odio hacia todos aquellos que no estén de su lado en materia ideológica. 

Uno de sus trinos, sin sentido ninguno, es una muestra perfecta del delirante nivel de odio de quien se presenta como cabecilla de la estructura denominada Colombia Humana: “El ministerio de salud en Colombia la maneja (sic) Vargas Lleras y el Grupo Aval. La secretaría de salud de Bogotá la maneja Fajardo y el grupo empresarial Antioqueño/Sura. La jefatura de lucha contra la epidemia en Antioquia la maneja Peñalosa”.

La solidaridad y la prudencia indican que, cuando no hay argumentos para aportarle a la solución de una crisis, lo mejor es dar un paso al costado y permitir que los expertos hagan su trabajo. Es cierto que el sistema de salud del país no estaba preparado para atender una pandemia de las dimensiones del Coronavirus, pero no es menos verdad que el gobierno nacional y las administraciones locales han hecho lo que corresponde para hacerle frente a la situación. 

Al final del día, las personas son las que tienen la posibilidad de contener la expansión del virus, siguiendo las indicaciones que se hacen desde el gobierno. Una de ellas -tal vez la más importante-, la del aislamiento preventivo y voluntario.  

Al evitar las grandes congregaciones humanas, se reduce dramáticamente la propagación. Por eso, todos los países afectados han estimulado el teletrabajo y el cierre de los colegios.

En España, buena parte de los miembros de la cámara de los diputados, han resultado infectados. Los políticos, tienen contacto permanente con personas que buscan su atención y bastó con que unos pocos contrajeran el virus, para que éste se propagara dramáticamente durante las sesiones del congreso.

En Colombia, la decisión de los presidentes del Senado y la Cámara de Representantes de suspender las sesiones, es sensata y prudente. Una vez se mitiguen los riesgos del virus, habrá que reponer el tiempo perdido, a través de plenarias diarias y, eventualmente, sesiones extraordinarias entre el 20 de junio y el 20 de julio.

Nuestro país padece una grave crisis, razón por la que el presidente Iván Duque declaró un estado de emergencia.

En el marco del estado de emergencia, el Ejecutivo dictará decretos con fuerza de ley que servirán para mitigar las consecuencias de la crisis causada por el Coronavirus.

Roy Barreras, reconocido de autos por su vileza, ha cuestionado irracionalmente las medidas adoptadas por la mesa directiva del Congreso, oponiéndose, así mismo, a la eventual declaratoria de un estado de emergencia. El congresista que fue arquitecto del acuerdo de impunidad con las Farc y que está en mora de ser investigado por las múltiples denuncias en su contra por actos de corrupción durante el gobierno Santos, inaceptablemente está tratando de sacar provecho político de la crisis que debería unir a las fuerzas vivas del país, pues por encima de las diferencias ideológicas, está el propósito común de superar esta difícil situación, con el menor número de colombianos afectados.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 19 de 2020