Se constituye en un verdadero peligro para la región el anuncio hecho por el ministro de defensa de la dictadura venezolana, el corrupto general Vladimir Padrino López, en el sentido de que antes de que culmine el año entrante, empezará a funcionar la planta en la que Venezuela fabricará fusiles Kalashnikov del modelo AK-103.

Se trata de la versión moderna de los famosos fusiles automáticos de asalto AK-47. De acuerdo con las especificaciones técnicas, aquel rifle es de calibre 7.62 mm y tiene una capacidad de 600 disparos por minuto.

En 2006, el desaparecido tirano Hugo Chávez, suscribió un acuerdo de cooperación militar con Vladimir Putin, que incluía la posibilidad de instalar una planta para la fabricación de fusiles Kalashnikov en suelo venezolano.

Cuando se hizo el anuncio en la época, el gobierno del presidente Uribe alzó su voz, pues el fusil Kalashnikov es el de preferencia de los terroristas de las Farc, banda con estrechos vínculos con la satrapía venezolana.

Le corresponderá a Maduro y su cuadrilla de criminales inaugurar la planta de fabricación de esas armas, lo cual es un verdadero peligro para Venezuela y para toda la región.

El proyecto contempla que Venezuela tendrá dos plantas. Una para fabricar las partes y ensamblar el fusil y otra para la fabricación de la munición.

Para la oposición venezolana esta es una pésima noticia. Maduro, que es un comprobado criminal, tendrá la posibilidad de armar no solo a los militares que le son leales, sino a todos los civiles que considere necesario para lo que él mismo ha llamado “la defensa de la revolución bolivariana”.

Para Colombia, no deja de ser un peligro la existencia de esas fábricas. Para nadie es un secreto el maridaje que existe entre la cúpula chavista y las estructuras narcotraficantes colombianas que cuentan con miles de hombres armados que aterrorizan a las regiones donde operan.

Venezuela, además de ser el destino de buena parta de la cocaína producida en Colombia, se convertirá, sin duda alguna, en el proveedor de armas de las bandas criminales de nuestro país. Mientras esto sucede, el gobierno de Juan Manuel Santos no ha movido un solo dedo para impedir que la dictadura venezolana ponga en marcha la fábrica de Kalashnikov.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 6 de 2018