El deporte favorito del gobierno de Nicolás Maduro es buscar culpables. ¡Claro!, fuera de su país. Y es que esta se convirtió en la estrategia ideal para jugar a la víctima ante el mundo (aunque nadie le cree), para justificar su incompetencia y, a su vez, sostener su régimen corrupto y dictatorial. En efecto, Delcy Rodríguez, excanciller y actual presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, salió a los medios a decir que no tienen como pagar comida ni medicinas. Pero, además, no dudó en señalar al culpable: el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, por sus recientes sanciones económicas.

Sin embargo, Maduro y Rodríguez olvidaron que hace más de cuatro años comenzó la escasez. ¿Recuerdan que se hablaba mucho de la falta de papel higiénico? Aunque, la verdad, no era lo único que no se conseguía. La leche, la harina de las famosas arepas venezolanas, el pan, el arroz, la crema dental, los jabones, etc., eran bien complicados de hallar. Incluso me acuerdo de las imágenes de los supermercados con estanterías vacías, que ya evidenciaban una grave problemática por venir.

Hoy se dice que el desabastecimiento es del 80% y que más de la mitad de la población infantil sufre de desnutrición. No en vano hemos podido ver, a través de la prensa, imágenes desgarradoras de ciudadanos buscando comida en las canecas de la basura, o de mujeres desconsoladas porque no encuentran cómo alimentar a sus hijos.

Pero Trump no es el único culpable de la deplorable situación de Venezuela, según Maduro. Por esa lista también pasó el expresidente Álvaro Uribe Vélez, la oligarquía bogotana, el presidente argentino Mauricio Macri, etc.

Incluso, en el incidente de este fin de semana en Paraguachón (La Guajira), en el que la Guardia Nacional Venezolana cruzó a territorio colombiano, también hubo un culpable. Si bien es cierto que los militares del vecino país violaron nuestra soberanía,  dispararon y robaron el dinero y los celulares de varios compatriotas, resultó que el culpable fue el Gobernador de La Guajira, Weildler Guerra Curvelo.

Sí. De acuerdo a las declaraciones del Ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino, lo sucedido en Paraguachón es falso y, adicionalmente, es una estrategia de provocación, de parte del Gobernador Guerra, para generar conflicto. Es decir, a ver si le entendí bien al Ministro Padrino: los militares de Venezuela pasan a nuestro territorio, nos roban, ¿y nosotros somos los provocadores? ¡Qué locura! ¡Y que discurso tan trastocado!

Pero aquí no termina todo. Por culpa de la supuesta “invasión gringa”, el presidente Nicolás Maduro ordenó realizar unos ejercicios militares en la frontera con el departamento de Arauca. Durante tres días se escucharon disparos y explosiones, que pusieron muy nerviosa a toda la población araucana.

Esto, por supuesto, no se trata de “jugar a la guerra” y tiene, en realidad, más connotaciones que deben inquietar al gobierno colombiano. Sobre todo, porque si hay algo que últimamente ha caracterizado al mandatario del vecino país, es su necesidad de buscar distractores para ocultar la gravedad de los problemas que afronta.

Además, parece ser que dichos ejercicios, para hacerle frente a una amenaza imperial, son en realidad una amenaza para nosotros los colombianos. Más cuando Maduro ha afirmado en múltiples ocasiones que desde Bogotá se está gestando una campaña para derrocarlo.

La pregunta que surge de todo esto es: ¿qué va a pasar? Y las respuestas son inciertas. El ánimo, las decisiones y los impulsos de Nicolás Maduro no dejan de desconcertar al mundo y hacen que sea impredecible lo que vendrá. Entre tanto, lo que nos queda es confiar en el buen juicio de nuestras Fuerzas Militares y en su misión de proteger las fronteras y la soberanía colombiana.

@Tatacabello

Publicado: septiembre 1 de 2017