J.M. Keynes (1883 – 1946), fue un economista inglés quien vivió los dos períodos de la primera y segunda guerra mundial en carne propia. Esa, sería una de las diferencias que se deben aportar al momento de hacer una comparación con M. Friedman. A Keynes, le tocaron los dolorosos, a Friedman los gozosos.

Tal vez, por esta razón, Keynes enfatizó en su teoría económica sobre el control del gasto y la forma de cómo alcanzar la generación del pleno empleo a través de la inversión estatal por medio de la infraestructura (Leer J.M Keynes. Skidelsky R, 2013. RBA libros, Barcelona).

Alcanzada la paz en Europa, luego de la feroz confrontación durante la primera guerra mundial, guerra de trincheras, gracias al pacto tripartita de Vichy – Alemania, Francia e Inglaterra-; vendrían las sanciones económicas impuestas a los vencidos, los alemanes.

Keynes, no solamente fue crítico de Alemania de quien sostuvo que rompió el orden Europeo previo a 1914. Fue más crítico, aún, cuando se impusieron las severas sanciones económicas a los alemanes las cuales consideró desproporcionadas.

De hecho, una de las razones que más adelante esbozaría Adolfo Hitler para justificar su discurso fue que las sanciones económicas impuestas en Vichy por los aliados han sumido en al pueblo alemán en la desesperanza y la pobreza.

Para Keynes, el aspecto más complejo consistió en que los vencedores se reservaban: “(…) el derecho a retener y liquidar toda propiedad, derechos e intereses que pertenecieran, a la fecha de entrar en rigor el presente Tratado, a nacionales alemanes o a compañías controladas por ellos” (Ver Consecuencias económicas de paz).

Otro de los artículos del Tratado sobre el cual Keynes llama la atención demuestra el carácter arrasador de sus intenciones: “En los territorios fuera de sus fronteras europeas, tal y como se ha fijado en el presente Tratado, Alemania renuncia a todos sus derechos, títulos y privilegios, de cualquier forma, sobre territorio que perteneciera a ella o sus aliados y a todos los derechos, títulos y privilegios, cualquiera que fuera su origen, que tuviera contra los aliados y potencias asociadas” (Ver Consecuencias económicas de paz).

Teniendo en cuenta lo anterior, se podría comentar que los costos económicos de la paz junto con el carácter arrasador que poseen las Farc en estos momentos de gloria consiste en las desproporcionadas concesiones otorgadas en el acuerdo de la Habana junto con las sanciones económicas que estamos padeciendo por cuenta de los gastos incurridos por el gobierno de JMS durante todo el proceso de paz.

Las desproporcionadas concesiones otorgadas a quienes antes fueron los verdugos implacables del pueblo tendrán un altísimo costo económico para los colombianos.

En el solo sostenimiento a cada uno de los miembros de las Farc en su conjunto el cual estará a cargo del Estado colombiano. Es decir que cada uno de nosotros con nuestros impuestos pagaremos el sostenimiento y manutención de quienes fueron nuestros verdugos durante 50 años de conflicto armado. Por ejemplo: Ahora, los niños de Iván viajan en jet privado a Cartagena para descansar un fin de semana. JMS dirá, me acabo de enterar.

Una de las más graves de las concesiones otorgadas en La Habana la cual considero como traición a la patria consiste en las 26 zonas veredales entregadas a las Farc. Nunca más un ciudadano de a pie podrá disfrutar, ni las FFMM podrán ejercer su control territorial de soberanía.

Recuerden que la tierra será para quien la trabaje y que se vendrán más expropiaciones tipo Friogan o Electricaribe. Para eso, estarán la famosa gestión de tierras del hijo del elefante junto con los nuevos procuradores agrarios.

A propósito, de Electricaribe: ¿Será verdad que el gobierno de JMS adquirió un crédito del BBVA para intervenir a Electricaribe superior a los U$100 millones? ¿Donde está la bolita?

Bendito sea mi Dios viene el papa Francisco, dirán los voraces contratistas.

Pretenden modificar el sistema electoral colombiano para convertirlo en un vulgar copy paste del venezolano.

Los colombianos renunciaron a todos sus derechos a retener y liquidar toda propiedad, derechos e intereses que pertenecieran a la fecha de entrar en rigor el presente Tratado, como lo mencionó Keynes para el caso de los alemanes.

Cuando los colombianos se despierten de su dulce sueño en que han caído por el encanto del monstruo, de la Hidra, se darán de cuenta que JMS fue la peor pesadilla que pudo pasar por sus vidas. Y, no podrán decir que nos acabamos de enterar.

Puntilla: No hay peor ciego que el que no quiere ver. No hay peores ciegos que los defensores acérrimos de la paz de JMS.

@RaGomezMar

Publicado: marzo 28 de 2017