Empezando por Timochenko e Iván Márquez, el proceso con las Farc es un pacto criminal con peligrosos capos del narcotráfico.

Se ha dicho que en el proceso de desmovilización de la banda terrorista de las Farc, se “colaron” muchos narcotraficantes, hecho que confirmaría que el pacto entre Santos y Timochenko fue, en efecto, una maniobra para limpiar los antecedentes penales de los peores mafiosos de la historia reciente de nuestro país.

¿Acaso alias Iván Márquez, Andrés Paris, Joaquín Gómez y el mismo Timochenko no son unos peligrosos capos del narcotráfico por el que las autoridades judiciales estadounidenses ofrecen multimillonarias recompensas, en algunos casos de la misma cuantía de la que en su momento fue fijada por el capturado Chapo Guzmán?

Santos no negoció con una guerrilla sino con un cartel. No hay un solo cabecilla de las Farc que se haya mantenido al margen del tráfico de estupefacientes y, como es natural, éstos incluyeron a todos sus socios y compinches en su listado de desmovilizados.

Dice el altanero comisionado Rodrigo Rivera Salazar que este gobierno, a diferencia del de Uribe, sí ha constatado con las autoridades los listados presentados por la guerrilla. Lo que no revela el comisionado que hace algunos años posaba de uribista, es que en el gobierno anterior el narcotráfico no fue tratado como un crimen conexo a los delitos políticos y en consecuencia los cabecillas de los grupos armados ilegales involucrados con temas de drogas, fueron extraditados.

Es imposible evitar que a las listas de desmovilizados se sumen personas que no hicieron parte del grupo armado ilegal. No hay manera de tener una certeza absoluta sobre los nombres de las personas que integran aquellas estructuras, cuya naturaleza era la clandestinidad y, por supuesto, la informalidad.

Pero aquello no puede servir de excusa para no hacer lo que corresponda con miras a evitar que los colegas narcotraficantes de la plana mayor de las Farc salven su pellejo.

El gobierno ha dicho que los responsables de presentar listados falsos de desmovilizados perderán los beneficios. Si aquello fuera cierto, entonces Timochenko y los demás “miembros representantes” de las Farc deberán ser excluidos inmediatamente del proceso, proceder a su captura y extradición, cosa que jamás sucederá, pues Santos les ha entregado a los jefes criminales de las Farc una amplísima licencia para delinquir.

Ahora, las Farc no tienen la menor intención de desactivar su estructura delincuencial. No hay transparencia frente a las armas supuestamente entregadas, pues ningún ciudadano colombiano o autoridad competente pudieron ver el arsenal. Igualmente, persisten las dudas respecto de la desmovilización de la totalidad de los miembros de esa guerrilla. Abundan las denuncias en el sentido de que las milicias urbanas de esa organización terrorista no habrían sido desactivadas.

Y aquellas sospechas toman fuerza por el hecho de que el peligroso criminal, alias Rodrigo Cadete, líder del 27 frente de las Farc, haya decidido volver a la clandestinidad.

Valga recordar que ese terrorista, que opera en la región de Cartagena del Chairá, Caquetá, era el hombre de confianza del Mono Jojoy y controlaba buena parte del negocio de narcotráfico de las Farc.

Así las cosas, mientras alias Timochenko e Iván Márquez harán política impunemente, en el monte tendrán a miles de hombres armados y a Rodrigo Cadete inundando con cocaína a los Estados Unidos y a Europa. Al fin y al cabo, tendrán la garantía de que jamás serán capturados por las autoridades colombianas y mucho menos extraditados hacia los Estados Unidos.

Y ese panorama espantoso, en el que Colombia ha quedado en las manos de unos delincuentes de la peor calaña, intenta ser presentado como un “proceso de paz”.

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 12 de 2017