A raíz de la revelación hecha por LOS IRREVERENTES sobre hechos de corrupción en Promigas, la compañía más grande gas natural que hay en nuestro país y cuyo socio mayoritario es el grupo de Luis Carlos Sarmiento Angulo, el presidente de dicha empresa, Antonio Celia, se vio obligado a comparecer ante los medios de comunicación para reconocer que, en efecto, algunos de sus directivos han sido despedidos.

El señor Celia, visiblemente incómodo por la situación, aseguró que Promigas tiene “códigos de ética súperestrictos”. Pero en su comparecencia ante los periodistas, se le olvidó revelar otras irregularidades que evidentemente hacen tambalear el prestigio de la compañía.

Una de las principales filiales de Promigas, es Surtigas, empresa que distribuye gas natural a cerca de 700 mil hogares de la costa caribe colombiana.

El año pasado, debido a hechos de corrupción –violatorios de los “súperestrictos” códigos de ética trazados por Antonio Celia- un importante directivo de Surtigas fue despedido. Se trata de la persona que ejercía como gerente general de la compañía, el señor Magin Ortiga Pareja, quien venía desempeñándose como representante legal de la empresa desde finales de septiembre de 2010.

La olla podrida de Promigas y sus empresas filiales es cada vez más evidente. Abundan las críticas por el manejo administrativo que se le está dando a la empresa. La semana pasada, el señor Celia reveló las cifras de la compañía, las cuales son muy favorables. En 2016 se registró un crecimiento neto de las utilidades de un 33%.

Pero aquello no es suficiente para desviar la atención de las críticas que se le hacen al manejo de la empresa, lo cual ha allanado el camino para que sus directivos incurran en hechos de corrupción, razón por la que algunos de ellos han salido por la puerta de atrás.

El proveedor

Jorge Puche del Portillo es uno de los más cercanos amigos de Antonio Celia y ello le ha servido para que, a través de su empresa Tornillos y Complementos Ltda. –TCL-, se convierta en uno de los principales proveedores de Promigas y Gases del Caribe, otra de las filiales del conglomerado.

Este portal pudo establecer que el señor Puche del Portillo tiene el control de la venta de suministros para la operación de Promigas, al punto de que si un distribuidor cualquiera tiene interés de proveerle algún bien a la empresa, debe pasar primero por las oficinas de TCL y hacer la negociación con la intermediación de su dueño, Jorge Puche.

Desde el año 2013, Promigas incursionó en el Perú, quedándose con la distribución de gas en las poblaciones de Trujillo, Chiclayo y Pacasmayo donde hay alrededor de 150 mil hogares.

Para llevar a cabo esa operación, Promigas proyectó una inversión de alrededor de $140 millones de dólares.

Lo curioso es que para la articulación de la misma, el señor Jorge Puche del Protillo, quien había limitado el espectro de sus negocios a la ciudad de Barranquilla, decidió abrir oficinas en Perú, con el objetivo obvio de proveerle materiales y equipos a Surtigas.

Así las cosas, la empresa TCL tiene el monopolio de las provisiones en la costa caribe colombiana y también en Perú. ¿Cuándo se trata de su amigo Puche del Portillo, el presidente Promigas, Antonio Celia no aplica los “códigos de ética súperestrictos” de su empresa?

Como si fuera poco, los cuñados del señor Celia, Hernán y David Maestre Castro, uno de ellos presidente de la junta directiva de la cámara de comercio de Barranquilla y el otro –David- asesor y consejero del alcalde de esa ciudad, Alejandro Char, habrían hecho importantes negocios valiéndose del nombre de Promigas, en lo que sería un escándalo mayúsculo que obligará, en su momento, a que el presidente de esa empresa dé unas mayores explicaciones, no necesariamente ante periodistas de sus afectos.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 27 de 2017