La hecatombe institucional que vive el país por estos días es responsabilidad de un puñado de hombres que Felipe López Caballero, propietario de la Revista Semana, logró retratar en 2016 frente a la pintura que adorna su despacho, nada más y nada menos que la imagen de Vladimir Lenin en tiempos de su revolución bolchevique o comunista.

Se trata de cuatro “poderosos” de la justicia, todos abogados y oriundos o con raíces en el Tolima. Consideré oportuno hacer una breve reseña de estos personajes que el país ha dejado de reconocer por su inteligencia y trayectoria profesional y empieza a identificar por sus bajas pasiones:

1) Leonidas Bustos Martínez

Universidad Libre. Sin trayectoria en la Rama Judicial, y con un perfil principalmente académico, llegó a la Corte Suprema de Justicia como magistrado en el año 2008.  Fue presidente de la Sala Penal en 2012 y vicepresidente de la Corte en 2014.

Más allá del escandalo que hoy rodea al exmagistrado y que lo tiene con un pié en la cárcel por los millonarios sobornos que aparentemente recibió para orientar procesos judiciales a favor de políticos y terceros, debo recordarle a los lectores que fue Leonidas Bustos uno de los magistrados que confirmó la condena contra mi padre, el general Uscátegui, desconociendo las numerosas pruebas que obran a su favor.

Si llega a ser cierto que el “honorable” magistrado recibió dineros para favorecer a acusados que se convirtieron en sus clientes, no es descabellado pensar que también recibió sumas para perjudicar a quienes no eran de sus afectos políticos o pecuniarios.

2) Eduardo Montealegre Lynett

Universidad Externado. Ejerció como viceprocurador en 1997 bajo la dirección de Jaime Bernal Cuellar. En el año 2000 fue elegido magistrado de la Corte Constitucional, renunciando anticipadamente en 2004. Abogado de la intervenida EPS SaludCoop. Fue elegido Fiscal General de la Nación en 2012.

Sin entrar a detallar los conflictos de interés en los que incurrió el otrora Fiscal General y los publicitados escándalos que tuvo que enfrentar por los contratos millonarios asignados “a dedo” a la politóloga Natalia Springer, entre otras anomalías, debo referenciar que el doctor Montealegre, como magistrado de la Corte Constitucional en 2001, falsificó un testimonio en contra de mi padre y aprovecho con ello a sepultar la Justicia Penal Militar. (Ver Por qué lloró el general)

Tenemos que esperar las delaciones que está realizando el exdirector de la Unidad Anticorrupción de la Fiscalía, Gustavo Moreno, testigo en contra del exmagistrado Leonidas Bustos, que parecen tener al doctor Montealegre bastante nervioso.

3) Yesid Reyes Alvarado

Universidad Externado. Hijo del magistrado tolimense Alfonso Reyes Echandía, asesinado siendo presidente de la Corte Suprema de Justicia cuando el M-19 se tomó el Palacio de Justicia en 1985. Abogado litigante. Fue nombrado Ministro de Justicia en agosto de 2014. Actualmente es magistrado titular de la Jurisdicción Especial para la Paz.

En este caso, a la evidente animadversión que siente el doctor Reyes hacia los militares, se suma un hecho reciente que no habla bien de él. En los primeros “Acuerdos de Paz” firmados con las FARC en Cartagena, el 26 de septiembre de 2016, se incluyó una prohibición expresa para ser magistrado de la Jurisdicción Especial de Paz: “No podrán ser elegidos magistrados las personas que hayan intervenido en la redacción de este documento.” (Página 148 de 297).

Después de la victoria del “NO” en el plebiscito del 2 de octubre de 2016, entre los pocos cambios que se hicieron al documento, se retiró la anterior prohibición. En otras palabras, para lo único que sirvió la victoria del “NO” en el plebiscito fue para que el doctor Yesid Reyes se metiera fraudulentamente a la JEP.

4) Daniel Rojas Betancourth

Universidad Libre. Fue elegido magistrado de la Sección Tercera del Consejo de Estado en 2010 y presidente del Consejo de Estado en 2016. Profesor y consultor internacional. Fundador de la organización Dejusticia. Actualmente es magistrado titular de la Jurisdicción Especial para la Paz.

De los cuatro “bolcheviques tolimenses”, el doctor Rojas Betancourth es el que ha asumido un perfil más bajo y me atrevería a darle el beneficio de la duda.  Sin embargo, su condición de cofundador de la ONG Dejusticia con Rodrigo Uprimny Yepes, exmagistrado auxiliar de Eduardo Montalegre cuando se falsificaron las pruebas en contra de mi padre, me genera una profunda desconfianza. Ya veremos cómo se comporta en la JEP.

Todo esto para concluir que 100 años después la “Revolución de Octubre” continúa en marcha, pero con algunas diferencias. Mientras hoy en Rusia los ciudadanos apoyan de forma mayoritaria el retiro del mausoleo de Lenin de la Plaza Roja por considerarlo una exaltación a un régimen totalitario construido sobre la opresión, a miles de kilómetros los flamantes juristas colombianos les parece heroico posar frente a su retrato.

Solo ellos y sus copartidarios bolcheviques de las Farc cometen semejante afrenta.

Dolor por las víctimas que estos señores pisotean con sus actos y dolor por un falso proceso de reconciliación que recién empieza.

@jjUscategui

Publicado: octubre 16 de 2017