No es novedoso aseverar que Gustavo Petro es un aliado de la mafia. Hizo parte de una estructura terrorista -el M19- que en la práctica era un grupo sicarial al servicio del jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria. 

Por instrucciones directas de Escobar, el M19 tomó e incendió el palacio de Justicia, lugar en el que se encontraban todas las pruebas contra el jefe del narcotráfico de Colombia. 

A finales del año pasado, el país quedó perfectamente sorprendido cuando se reveló un asqueroso video en el que Petro, cual delincuente, recibía una bolsa con billetes en efectivo, cuyo origen es evidentemente ilegal. Quien le hizo entrega del bulto de plata, su testaferro Juan Carlos Montes, hoy se encuentra prófugo de la justicia, pues decidió huir del país cuando se conoció el video que él mismo grabó y en el que queda perfectamente establecido el origen ilícito de los billetes que Petro aparece acariciando con nauseabunda codicia.   

Tan pronto se conoció el fallo de la corte constitucional que permite el consumo de drogas en lugares públicos, Petro salió muy contento a celebrar la medida que, ante todo, favorece a los narcotraficantes que verán cómo en un abrir y cerrar de ojos, reverdecerá el microtráfico en todos los rincones de Colombia. 

Según Petro, el azúcar hace más daño que la marihuana y la cocaína juntas. Aquella aseveración, como es natural, no tiene sustento científico ninguno. 

El exterrorista y ahora cabecilla de la denominada Colombia Humana, publicó un trino en el que hizo un cuestionamiento que ha despertado el reproche de muchos colombianos, particularmente de los empresarios y empleados del sector azucarero de Colombia: “¿Sabían ustedes que el azúcar es una droga mucho más dañina que la marihuana o la cocaína? Tenemos 250.000 hectáreas sembradas para producir una de las peores drogas de la historia de la humanidad: el azúcar”.

De manera inmediata y con toda la verticalidad que merece, el senador uribista y columnista de LOS IRREVERENTES, Gabriel Velasco le salió al paso, respondiéndole que “son casi 500.000 hectáreas si sumamos la panela. La caña genera empleo e ingresos a más de 2 millones de personas. Las 209.000 hectáreas de coca generan: muerte, destrucción de familias y alimentan el crimen. Yo creo que el narcotráfico hay que combatirlo. Usted parece legitimarlo”. 

No es la primera vez que Petro califica como mafiosos a personas honorables. Esta vez, sus enemigos son las personas que dependen de la industria azucarera. 

Él, que es un sujeto cuyas manos están manchadas de sangre de colombianos inocentes que fueron víctimas de las acciones violencia perpetradas por la banda terrorista M19 y que además tiene sus bolsillos llenos de billetes de origen ilícito, en vez de sindicar miserablemente a los campesinos que viven del cultivo de caña y a los empresarios que generan cientos de miles de empleos en la producción del azúcar, debería tener la gentileza de aclararle al país, de una vez y para siempre, a cambio de qué le recibió plata en efectivo a -esas sí- organizaciones mafiosas. 

@IrreverentesCol

Publicado: junio 11 de 2019