Luis Guillermo Echeverri, a quien todos conocen como Luigi, fue sin duda ninguna el principal promotor de la candidatura del presidente Iván Duque.

Desde el primer momento en que Duque se empezó a perfilar como aspirante presidencial, Echeverri, junto a su padre, el fallecido dirigente Fabio Echeverri Correa, se metieron de lleno en la misma, logrando una victoria en la que al comienzo muy pocos creían.

Luego del aplastante e incontrovertible triunfo en la segunda vuelta, muchos aseguraban que Luigi Echeverri entraría al gobierno, para respaldar al nuevo presidente de la República. Las cábalas fallaron, pues él desde siempre había asegurado que estaría por fuera para no perder ni su independencia ni su capacidad analítica.

Esta semana, llegó a la redacción de LOS IRREVERENTES, un sesudo escrito de Echeverri, en el que hace un análisis de la situación del país, pasados 100 días de la posesión del presidente Duque. En dicha columna, intitulada ¡Acordemos que el futuro de Colombia es asunto de todos!, Echeverri hizo un descarnado recuento de lo que significó el gobierno de Santos y la herencia maldita que dejaron esos 8 años de corrupción y desgobierno. En palabras del analista, “Santos cambió la seguridad física para todos; la transparencia en el manejo del Estado; la cohesión social; las libertades y garantías sociales y la independencia de poderes por una retórica de falsa paz, manejada con una grasera mediática de miles de millones de pesos, que repartían sus agentes colocadores de medios y la famosa ‘oficina del barrio Rosales’ que empuñaba una fuerte tenaza estilo ‘camorra napolitana’, más poderosa que la propia ’Oficina de Envigado’”.

Echeverri, hace un sentido llamado a respaldar al gobierno Duque, llamado pertinente y necesario, pues del éxito del presidente de la República, depende en buena medida que nuestro país no sucumba ante la amenaza del castrochavismo.

Petro y sus secuaces, están haciendo hasta lo imposible para torpedear al Estado colombiano. Esos sujetos, que operan como si fueran miembros de una peligrosa pandilla de delincuentes, están empleados a fondo para cumplir su objetivo de incendiar a Colombia.

El doctor Echeverri, hace un llamado urgente para evitar que esos sujetos se salgan con la suya: “los problemas de Colombia son asunto de todos y por ellos somos los únicos que podemos soñar, labrar y construir un país de oportunidades, progreso y equidad para todos. Es momento de respetar la institución y la persona del presidente, de atender la guía del líder que elegimos, pues de lo contrario le estamos sirviendo en bandeja la libertad y el derecho al progreso, a un eventual totalitarismo en manos de un criminal disfrazado de abuelita”.

No hay que llamarse a engaños: el uribismo fue el que propició la victoria de Iván Duque. Ahora, que se logró la victoria, flaco favor le hacen al partido del presidente Uribe esos fantoches que con tono grecocaldense no ahorran esfuerzos para fustigar al gobierno con el que tienen profunda rabia porque sus hijos o hijas no fueron nombrados en altos cargos.

Es deber de los uribistas respaldar a su gobierno y defender a su presidente de los ataques arteros que vienen desde afuera y de las mezquindades cochinas que se urden desde adentro.

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 15 de 2018